Sexo para estar saludable
20 octubre, 2010
El buen sexo protege del infarto, evita la falta de concentración y memoria, es un gran antidepresivo y ayuda a rejuvenecer.
Una alimentación adecuada, el ejercicio aeróbico regular y el control del estrés siempre serán la receta ideal para vivir más y mejor. Pero la medicina agrega ahora un nuevo ingrediente a esta lista: el sexo. Algunos estudios comprueban que la actividad sexual actúa en todo el organismo como un estupendo tratamiento para el aparato cardiovascular, la concentración y la memoria, para fortalecer las defensas, para combatir la celulitis y perder peso; aseguran el Dr. Santiago Cedrés, médico internista y sexólogo clínico y el educador sexual Gustavo Vignali.
La Organización Mundial de la Salud expresa un término desconocido para muchos, el de salud sexual; que reconoce en la vivencia sexual un factor de bienestar y calidad de vida. Se destaca la importancia de que las personas tengan una experiencia sexual satisfactoria y, por consecuencia, saludable. El contacto, el afecto y la comunicación son fundamentales para los seres humanos. La actividad sexual se torna enriquecedora para la salud en tanto sea vivenciada con una actitud mental que considere dicha actividad como parte de la naturaleza.
Se han reconocido varios beneficios físicos u orgánicos y psicológicos del orgasmo, que detallamos a continuación:
• Sistema Inmunológico: con el orgasmo se liberan sustancias que aumentan las defensas, afirma el científico Paul Pearsall. También descubrió que aumenta la producción de células que combaten a virus y bacterias, y también de las que detectan e impiden a tiempo la reproducción desenfrenada de células, lo que caracteriza al cáncer.
• Corazón: varias investigaciones han expuesto efectos beneficiosos a nivel del corazón.
• Sangre: el orgasmo va acompañado de la disminución de las plaquetas (células que participan en la coagulación sanguínea). Eso significa que tiene una acción parecida a la aspirina, “licuando” la sangre.
• Depresión: una vida sexual satisfactoria guarda una relación inversamente proporcional con la depresión. La científica T. Crenshaw de San Diego, descubrió que la caricia sexual libera oxitocina, la misma sustancia que durante el orgasmo contrae el útero femenino. Entre otros efectos, esta promueve sentimientos de afecto y estimula el deseo de proteger a otra persona.
• Memoria: en el cerebro, los placeres del sexo son capaces de mejorar la memoria. Durante el orgasmo, ocurre una pequeña pérdida de conciencia, que puede durar de 20 a 104 segundos. Este es un tiempo sumamente valioso para que la función cerebral descanse y recargue su memoria.
• Estrés: las hormonas liberadas durante el acto sexual también tienen otras virtudes, como combatir el estrés, ya que el orgasmo es el principal relajante muscular natural.
• Juventud: también está comprobado un efecto estético al evitar el envejecimiento. En el momento del orgasmo las glándulas sudoríparas secretan más agua y aceites, lo que ayuda a hidratar y proteger la piel.
• Silueta: el sexo ayuda a adelgazar. En promedio, en una relación se queman entre 150 y 190 calorías. Lo equivalente a caminar 25 minutos en ritmo normal. Para las mujeres existe una ventaja adicional, porque al mejorar la circulación sanguínea, la actividad sexual combate la celulitis.
Gustavo Vignali explicó que a nivel emocional, la sexualidad es beneficiosa siempre que parta de un psiquismo que la habilite y favorezca, convirtiéndose, de este modo, en un bumerang o bucle que retroalimenta nuestras conductas.
La forma en que vivimos toda nuestra sexualidad, aclaró Vignali, juega un papel primordial siendo partícipe de nuestra plenitud sexual. Una pareja que logra una vida sexual satisfactoria funciona mejor también en otras esferas de lo cotidiano. Sin embargo, no hay que pensar que la actividad sexual por arte de magia resuelve todo. El trabajo amoroso, la seducción constante, la compañía, la honestidad y la confianza son ingredientes esenciales para que la actividad sexual sea enriquecedora y aporte a la salud integral de los seres humanos.
A diario vivimos estados de ánimo que repercuten en distintas sensaciones corporales. Al igual que estas sensaciones, cada emoción vivida deja su huella a nivel del cuerpo y nos confirma la unidad que existe entre ambos. Un ejercicio recomendable es prestar atención a nuestras emociones y la forma en que se manifiestan en nuestro cuerpo. Comenzando por el reconocimiento de las impresiones propias para llegar a disfrutar plenamente del encuentro con otro en una relación sexual afectiva.
La calidad de nuestras relaciones sexuales va a influir en nuestro estado de ánimo dependiendo de si éstas son o no satisfactorias para cada uno.
La vida sexual debe durar toda la vida, y desde la Sexología se cuenta con tratamientos específicos para cualquier trastorno en el funcionamiento sexual y de la vivencia del mismo, explicó el Dr. Cedrés. Las conductas sexuales, como el resto de las conductas humanas, se aprenden, se transforman y se vuelven a aprender.
![el-beso-auguste-rodin[1]](http://blogs.elpais.com.uy/lasalud/files/2010/10/el-beso-auguste-rodin11-150x150.jpg)