NO ES TAN DIFÍCIL
24 julio, 2008
El tétanos es una enfermedad potencialmente mortal que se adquiere a través de heridas o mordeduras. Se puede prevenir con la vacuna en la infancia y luego refuerzos nada más que cada 10 años. Sin embargo, es habitual que los adultos que consultan en puertas de emergencia por cortes o heridas no la tengan vigente o ni siquiera recuerden si se dieron el refuerzo, cada cuanto o donde tienen guardado el carnet de vacunación.
Esta enfermedad fue descrita por primera vez por Hipócrates. En 1889 Kitosato aisló la bacteria causante de una víctima humana y ya en 1924 se desarrolló la vacuna antitetánica, que se usó con éxito en los combatientes de la segunda guerra mundial.
La bacteria, llamada Clostridium tetani, se encuentra en los suelos, en el polvo de la calle, en las herramientas y en el intestino del hombre, animales domésticos y el ganado. En el medio ambiente se transforma en espora y puede sobrevivir años. La forma vegetativa de la bacteria produce una de las toxinas más potentes conocidas, que actúa en el cerebro y la médula espinal.
LA ENFERMEDAD La bacteria penetra al organismo a través de heridas sucias, mordeduras de animales, o partos en domicilio donde se corta el cordón umbilical con tijeras no estériles. Si la persona no está vacunada o no tiene el esquema vigente puede sufrir la enfermedad luego de un período de incubación que oscila entre 3 a 21 días.
El tétanos consiste en la contracción involuntaria de músculos inicialmente de la mandíbula, cuello, dificultad para tragar y luego se generaliza. Los intensos espasmos duran tres a cuatro semanas y la recuperación puede demorar meses. Se puede complicar con espasmos de los músculos respiratorios que interfieran con la respiración y haya que conectar al paciente a un respirador en Cuidados Intensivos. Pueden suceder también fracturas de huesos por los intensos espasmos o infecciones intrahospitalarias por las internaciones prolongadas.
El tétanos neonatal aparece en los recién nacidos de madres no vacunadas o incompletamente vacunadas, que tienen un parto en el cual se corta el cordón umbilical con tijeras no estériles (partos en domicilio).
El tétanos aparece CASI EXCLUSIVAMENTE en pacientes no vacunados o con el esquema incompleto.
En los años recientes, con los tratamientos disponibles, la mortalidad de esta es del 11%.
VACUNA La vacuna está constituída por la toxina modificada (toxoide tetánico). Fue producida por primera vez en 1924 y aplicada extensamente desde entonces. En Uruguay integra el esquema de vacunación y se da a los bebés a los dos, cuatro, seis y doce meses; junto con la vacuna de la Difteria, Pertusis, Haemophilus influenza y Hepatitis B (vacuna pentavalente). A los 5 años de edad en la triple bacteriana (Difteria, Pertusis y Tétanos). A los doce años se da un refuerzo de la Difteria y Tétanos y luego cada 10 años.
La eficacia de la vacuna antitetánica es del 100% pero los niveles de anticuerpos que se generan disminuyen con el tiempo. A los diez años la mayoría de las personas tienen los niveles de anticuerpos cercanos al mínimo protector; por lo que se recomienda un booster o refuerzo cada 10 años. Un pequeño número de personas tiene niveles de anticuerpos por debajo del mínimo protector antes de los diez años. Es por eso que se recomienda dar un refuerzo si la persona sufre una herida de riesgo, sucia luego de los cinco años de dado el refuerzo.
¿Y SI NO ESTÁ VIGENTE AL LASTIMARSE? Las heridas se deben lavar y sacar cuerpos extraños o tejidos desvitalizados. Si la vacunación inicial no fue completa puede ser necesario administrar una dosis de vacuna e inmunoglobulina que confiere defensas en el momento. Si la vacunación inicial fue completa pero el refuerzo fue dado hace más de 5 años en heridas sucias, extensas o más de diez años en heridas menores; se requiere dar un refuerzo.
Especial atención merecen las embarazadas, para evitar el tétanos en el recién nacido.
En Uruguay, entonces, no hay excusas. La vacuna está disponible, integra el esquema de vacunación y es gratuita. Solamente es necesario tomar conciencia que los adultos también necesitamos vacunarnos y no preocuparnos solamente por que nuestros hijos lo estén.