LA SEXUALIDAD EN LA VEJEZ
20 febrero, 2009
Ocho de cada diez mayores de 70 años mantienen relaciones sexuales con frecuencia. En esta etapa se establecen relaciones de mayor calidad por lo que la cantidad se transforma en un punto secundario
El Dr. Santiago Cedrés, Profesor Adjunto de Medicina Interna y sexólogo clínico y la Dra. Gabriela Dartayete, médico psiquiatra, psicoterapeuta se refieren a la sexualidad en la tercera edad. Un tema que sigue siendo tabú para la sociedad; donde los esterotipos sociales niegan la posibilidad que un anciano siga teniendo una vida sexual activa.
Sexualidad Varios estudios revelan que en el anciano la intensidad del apetito sexual está directamente relacionada con la intensidad con la que se vivió en la juventud. Si el anciano tuvo una juventud satisfactoria sexualmente, lo más probable es que lo mismo ocurra durante su madurez.
Brecher en 1984 estudió una población de adultos mayores de 70 años y encontró que el 81 % de los casados mantenían relaciones sexuales con frecuencia.
Otro estudio hecho entre hombres de 70 a 90 años de edad reveló que todos continuaban teniendo sueños eróticos que les provocaban erección.
Cambios en la vejez La existencia de la menopausia o climaterio en la mujer y la andropausia en el hombre, se han considerado erróneamente como un equivalente al final de la sexualidad. Obviamente, esta etapa de la vida trae aparejado cambios importantes, ya sea por las alteraciones hormonales que el envejecimiento conlleva o por las enfermedades que de por sí o por el tratamiento farmacológico necesario, deterioran la sexualidad.
En la mujer se observa atrofia y pérdida de elasticidad de labios mayores y menores y de la vulva, sequedad vaginal que trae dolor durante la penetración; etc. En el hombre hay necesidad de mayor estimulación; erección menos enérgica y aumento en la duración del tiempo entre una relación sexual y la posibilidad de excitarse nuevamente, menor fuerza de la eyaculación, demora más en alcanzar el orgasmo y el mismo tiene una duración menor, etc.
Además de los cambios inherentes al envejecimiento, la diabetes, la hipertensión, el aumento del colesterol y ácido úrico, el tabaquismo y el consumo de alcohol deterioran el deseo y la excitación tanto en el hombre como en la mujer. El consumo de algunos medicamentos afecta significativamente la respuesta sexual.
También se agregan elementos emocionales, como la depresión por pérdidas múltiples: juventud, status, potencia sexual, seres queridos, etc.
La buena noticia es que todas las disfunciones sexuales por estas causas, tienen tratamiento.
Aspectos psicológicos: Nos jubilamos de “todo”?
Con el retiro de la actividad laboral se producen profundos cambios psicológicos que hacen a la auto imagen y al valor de sí mismo. Los estereotipos sociales no ayudan mucho en la medida que niegan la posibilidad de que la persona mayor mantenga su vida sexual activa; ya sea catalogándolo de ridículo o aceptando solamente la sexualidad en el matrimonio mayor.
Queda un amplio grupo de personas en el que el primer problema es no tener pareja estable y además carecer de espacios sociales que favorezcan el intercambio.
Si bien los cambios fisiológicos en la persona mayor son muchos, el patrón de respuesta sexual sigue siendo básicamente el mismo. El deseo sexual no disminuye y si lo hace será lentamente y en menor medida si se sigue activo sexualmente. Una actividad sexual sana en la juventud se traduce en una sexualidad sana en las etapas superiores de la vida.
Es curioso observar que los estudios que investigan la sexualidad en los ancianos se basan en la actividad coital, como si las otras manifestaciones de la actividad sexual no contaran en absoluto. Si nos basáramos en otro tipo de manifestaciones sexuales como el vínculo, la masturbación, los sueños y fantasías eróticas, nos encontraríamos no sólo con falta de estudios, sino que lo sexual sigue manifestándose con la misma intensidad y muy probablemente con la misma calidad que cuando se tenía juventud.
Ayuda del especialista La ciencia médico-sexológica ha avanzado bastante en los últimos años, lo que permite ayudar a las personas mayores, tanto en lo que se refiere a una mejor condición de los órganos sexuales como en una actitud positiva hacia esa relación.
Es fundamental resolver las disfunciones sexuales que cada miembro de la pareja presente, y además obtener el asesoramiento y apoyo necesario para que la pareja reconozca sus habilidades y mejore la convivencia.
20 septiembre, 2010 a las 2:46
Hay muchas personas mayores que sufren una disfuncion erectil que no se atreven a ir al médico porque les da verguënza. Es triste porque los mayores no tienen porqué ocultar este problema y pueden tener una vida sexual activa más alla de los 65 años sin ningún problema. Ánimo, a superar el miedo!