¿Porqué vacunarse contra la gripe?
30 marzo, 2009
La respuesta es sencilla; la gripe da complicaciones que pueden ser serias y aumenta la mortalidad en personas susceptibles como adultos mayores, niños y enfermos. Es por ello que las personas pertenecientes a estos grupos y quienes los cuidan deben vacunarse. Además la vacuna es bien tolerada, da muy pocos efectos adversos y no puede provocar gripe por sí misma.
La gripe es una enfermedad infecciosa, extremadamente contagiosa, que afecta las vías respiratorias. Se la conoce también como influenza. Este nombre surge de la creencia durante el “Quattrocento” italiano que era debida a la “influenza” de una conjunción desfavorable de los astros o del tiempo frío. Recién en 1933 se aisló un virus causante de esta enfermedad, llamado influenza A. En 1939 y 1950 se aislaron los otros dos virus responsables, el influenza B y C.
Aparece anualmente, durante los inviernos en brotes epidémicos y cada 10 a 40 años produce pandemias, es decir millones de casos de gripe que atraviesan fronteras y continentes; habitualmente con una mayor gravedad y mortalidad que las epidemias. La mayor pandemia ocurrió en 1918-1919 cuando durante las tres “olas” de esta enfermedad murieron cerca de 50 millones de personas en el mundo. El diario El País publicaba todos los días noticias al respecto de esta pandemia que provocó gran morbimortalidad en nuestro país, desbordó la capacidad de atención de nuestro sistema de salud y alteró por completo la vida de los habitantes al punto de clausurarse escuelas, teatros y lugares públicos en un intento de detener el contagio..
Síntomas y complicaciones Los niños y jóvenes son quienes más se enferman de gripe pero los mayores de 65 años y los que padecen enfermedades crónicas como asma, insuficiencia cardíaca, diabetes, EPOC están en mayor riego de sufrir complicaciones serias.
El contagio se da a través del contacto con secreciones respiratorias o al inhalar las gotitas expelidas con la tos por un enfermo. Luego de un período de incubación de uno a dos días comienzan los síntomas en forma abrupta: fiebre alta (38-39 ° C), escalofríos, dolor de cabeza, dolores musculares, decaimiento, resfrío, tos y dolor de garganta. Los síntomas se suelen resolver en pocos días aunque la tos y el decaimiento pueden persistir hasta dos semanas.
En algunas personas la gripe puede descompensar enfermedades subyacentes; los asmáticos y EPOC pueden sufrir crisis de broncoespasmo, los cardiópatas requerir internación y los diabéticos aumentar los valores de glicemia o azúcar en la sangre. También predispone a sobreinfección por bacterias y a los días de estar con gripe aparecer una neumonía o congestión. Además la gripe por sí misma puede dar una neumonitis viral que suele ser muy grave. Otitis, complicaciones respiratorias y convulsiones febriles pueden complicar el curso de la enfermedad en niños.
Otras complicaciones mucho menos frecuentes son la afección del corazón por el propio virus influenza (miocarditis) y una complicación neurológica llamada Guillain Barré.
Las muertes relacionadas con la gripe son fundamentalmente consecuencia de neumonías y exacerbación de enfermedades cardiorrespiratorias previas y otras afecciones que padezca el enfermo. El riesgo de complicaciones, hospitalización y muerte es mayor en personas en edades extremas de la vida (lactantes y mayores de 65 años) y en personas de cualquier edad con enfermedades crónicas. Los diabéticos por ejemplo tienen un riesgo 6 veces mayor de complicaciones y 3 veces mayor de morir por gripe y neumonía. Durante las epidemias de gripe la mortalidad de los diabéticos aumenta en hasta un 15%.
Prevención La mejor medida es la vacunación previa al invierno. La vacuna está sobre todo indicada para las personas con mayor riesgo de complicaciones como los mayores de 65 años, los menores de 2 años, las personas con enfermedades crónicas como insuficiencia cardíaca, asma, EPOC, diabetes, VIH-SIDA, etc. También se deben vacunar los trabajadores de la salud y los cuidadores de establecimientos de larga estadía para ancianos (residenciales, casas de salud, etc) para evitar contagiar a los pacientes.
La vacuna que se da en Uruguay es a virus inactivado por lo que no puede nunca ocasionar la enfermedad. A veces las personas confunden el malestar o fiebre leve post vacunación con gripe, pero no lo es. También es posible que las personas vacunadas se enfermen de otro virus respiratorio y culpen a la vacuna. La vacuna antigripal solo protege contra la gripe, no contra los demás virus respiratorios.
La inmunidad que ofrece la vacuna no dura más de un año por lo que debe darse todos los años la vacuna específica a la cepa de virus que esté circulando. La eficacia es variable según la edad de la persona y el estado de sus defensas. Es menor en los ancianos débiles, pero aun en ellos es efectiva en prevenir la muerte y hospitalizaciones. Es decir que puede prevenir la enfermedad y si no lo hace, previene las complicaciones serias.
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