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Archivo de abril, 2008

ANDROPAUSIA: la menopausia de los hombres

29 abril, 2008

 

Exagerada sensibilidad, cólera, frustración y angustia, cambios físicos, osteoporosis y trastornos de la respuesta sexual caracterizan el descenso de testosterona que presentan 1 de cada 4 hombres mayores de 50 años.

 

Es muy habitual escuchar a las mujeres de edad madura dialogar sobre los efectos en ellas del envejecimiento: la pérdida de la menstruación, la imposibilidad de conseguir un embarazo, el climaterio, los “sofocos y calores”, así como intercambiar opinión sobre los tratamientos de sustitución hormonal para calmar el carácter, mejorar el humor y recuperar el apetito sexual. No así en los hombres; aunque también suceda en ellos un declinar hormonal llamado andropausia que también puede ser tratado con hormonas.

Consultamos al Dr. Santiago Cédres, médico internista, Prof. Adj. de la Facultad de Medicina del Uruguay, sexólogo clínico y director del Centro Medico Sexológico Plenus, acerca de las consecuencias y el tratamiento de la andropausia.

 En los hombres,  no sucede un cambio hormonal brusco como en la mujer, sino que está atado a un proceso lento y permanente de declinación en muchas funciones. El término andropausia, acuñado en los años 90, hace referencia a los cambios hormonales, físicos, sexuales y psicológicos que aparecen en el varón mayor de 45 años. Esta enfermedad también recibe otras denominaciones: “climaterio masculino”, asociándolo al climaterio femenino o “PADAM” (siglas en inglés de “déficit parcial de andrógenos en el hombre mayor”), entre otras.

 

CAMBIOS HORMONALES Con el paso de los años va disminuyendo progresivamente la función testicular. Los testículos tienen la doble función de producir espermatozoides y fabricar testosterona (hormona sexual masculina). La lentitud de estos cambios permite que puedan seguir produciendo espermatozoides y ser fértiles hasta edad muy avanzada. Pero sin embargo, la producción de testosterona disminuye más tempranamente. Cuando este descenso es mayor que el esperado  se produce la llamada “andropausia”. Se sabe que el 42% de los hombres mayores de 45 años tienen déficit de testosterona, y el porcentaje se incrementa a mayor edad, alcanzando al 65% de los hombres mayores de 60.

CAMBIOS FÍSICOS La disminución progresiva de la función testicular determina lo siguiente:  disminución de la calidad del semen (menos intensidad, menos volumen y menos espermatozoides), orinar más o menos frecuentemente, cambios en el metabolismo, crecimiento de la mamas, pérdida de músculos y aumento de la grasa abdominal, erecciones espontáneas menos frecuentes, mayor tiempo entre una erección y otra y mayor necesidad de estímulos físicos (requiere de más caricias) para tener una erección, la que logra en forma más lenta.

 

CAMBIOS EN LA RESPUESTA SEXUAL Presenta orgasmos menos intensos y de menor duración, se alarga el período para una segunda erección luego del coito,  hay menor necesidad de eyacular, gran disminución del deseo sexual, menor apetito sexual en general y con la propia pareja y gran dificultad en mantener la erección que fue capaz de lograr. También se han reportado casos de dificultad para poder eyacular.

 

 EL HOMBRE GRUÑÓN El cambio hormonal provoca muy frecuentemente cambios en el carácter. Pero  pocas veces se diagnostica, entonces no se realiza tratamiento médico oportuno y afecta  la calidad de vida de la persona y de su pareja.

Ya en el 2002 el científico escocés Gerald Lincoln, trabajando en la Unidad de Reproducción Humana del Medical Research Council investigó esta nueva enfermedad. Realizó una investigación por varios años a animales machos  midiéndoles el nivel de testosterona y determinó que el mismo disminuía progresivamente, tornándolos más irascibles, sensibles y poco comunicativos en el aspecto sexual, el cual denominó Síndrome de Irritabilidad Masculina. En el 2004, el psicoterapeuta estadounidense Jed Diamond publicó el libro “El Síndrome de Irritabilidad Masculina”. Anteriormente ya  había publicado “Menopausia masculina”, ambos libros tuvieron gran repercusión, exhibiendo una problemática que se veía desde hacía tiempo en la consulta médica de varones de 40 o 50 años. Se puso como ejemplo de este estado de ánimo  a uno de  los siete  enanitos que acompañaban a Blancanieves, siempre gruñón, malhumorado, irritable, por lo que se asignó el nombre de: “Grumpy man”.

El Dr. R. Petty, Director de la Wellman Clinic de Londres, Inglaterra, destaca que el 50% de los hombres a los 45 años presentan algunos de los síntomas del Síndrome de Irritabilidad, porcentaje que aumenta al avanzar la edad y dice que el tratamiento de sustitución hormonal en poco tiempo va a ser tan popular como los que se aplican en las mujeres.

El hombre con andropausia se encuentra  irritable, frustrado, impaciente, acusador, hostil, con pérdidas del control de la agresividad, rencoroso, no perdona, ansioso, cansado y presenta debilidad muscular. Asimismo  puede incrementar el consumo de tabaco, alcohol, medicaciones o automedicación. En otros pacientes, esta depresión se presenta con rabietas, control excesivo de los afectos (“chatura afectiva”), impenetrabilidad (cara de piedra), sentimientos de fracaso y/o ruina, desesperanza, enojo como una forma de sentirse seguro y refugio en la televisión o los deportes.

 

QUÉ PASA CON LA PAREJA Estas circunstancias amargan al que las padece y a quien lo soporta. Muchos hombres perciben estos cambios pero no consiguen entender lo que les ocurre, y terminan creyendo que la culpa es de la pareja, los hijos, del dolor de espalda, o cualquier otra excusa. Su vida doméstica, social y afectiva puede llegar a deteriorarse mucho. A nivel emocional se cambia la forma de entender la vida, la siente poco placentera y le resulta un clima de pareja, de familia o de vida poco eficaz, en el que no se ha sabido encontrar la tranquilidad o el entendimiento con el otro. Cuando la pareja presenta las alteraciones emocionales propias de la menopausia simultáneamente con el varón, el fracaso en la relación es la regla.

 

IMPORTANCIA DE LA CONSULTA MÉDICA Los estudios científicos concluyen que 1 de cada 4 hombres mayores de 50 presenta un déficit de testosterona, que afecta su calidad de vida y pone en riesgo su salud.

Frecuentemente los hombres consultan por la disminución del deseo sexual, pero también suele detectarse déficit de testosterona a partir de fracturas (por osteoporosis) o por alteraciones en el estado de ánimo. Tanto el médico sexólogo, como el internista, el urólogo, el endocrinólogo o el médico de cabecera están debidamente capacitados para detectar este síndrome clínico e indicar su tratamiento. Cuanto antes se realice la visita con el médico, mayores serán las posibilidades de evitar el avance de estos cuadros y de mejorar la calidad de vida del paciente.

El tratamiento con testosterona se realiza en todo paciente con síntomas en los que se demuestra menores concentraciones en sangre de esta hormona, siempre que no exista enfermedad prostática, de mama o hepática.

RECOMENDACIÓN A partir de los 45 años, todo hombre debe vigilar si presenta algún elementos físico o psíquico de andropausia y fundamentalmente disminución del deseo sexual y de la calidad de la erección . Al observar alguna de estas características, es el momento de visitar al médico Sexólogo para empezar a llevar un control y correcto tratamiento de la andropausia, mejorar la calidad de vida y continuar con una sexualidad plena. Al mismo tiempo es fundamental asistir a los dos miembros de la pareja, para realizar enfoque terapéutico tendiente a sanar el vínculo, renovar el compromiso, abrir la puerta al re-enamoramiento y aportar técnicas de enriquecimiento sexual para la pareja rutinaria.

  

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Sueño cumplido: vacuna para prevenir el cáncer

21 abril, 2008

Las vacunas para prevenir el cáncer del cuello del útero ya están disponibles en Uruguay; aunque lamentablemente aún no integran el esquema obligatorio y gratuito de vacunación. Es recomendable que la reciban las niñas y adolescentes dado que son muy eficaces y seguras. 

El rol de la infección persistente por un virus llamado papillomavirus humano (HPV en su sigla en inglés) en la aparición del cáncer de cuello uterino ha sido firmemente establecido. La asociación entre este virus y el cáncer es aún mayor que la ya muy conocida relación entre fumar y el cáncer de pulmón. El desarrollo de vacunas para prevenir la infección por HPV comenzó en 1993, dando sus frutos en la creación de dos vacunas seguras y efectivas para prevenir la infección persistente y el desarrollo de  lesiones de cuello uterino precancerosas y cancerosas.

 INFECCIÓN POR HPV Esta es la más frecuente de las infecciones de transmisión sexual, estimándose que el 80% de las mujeres a los 50 años han presentado una infección por HPV. El uso de condón no necesariamente evita el contagio dado que puede transmitirse piel a piel por zonas no cubiertas.Existen más de 40 tipos de HPV que infectan al ser humano, con más de 15 con un reconocido rol en la aparición de  cánceres ano-genitales. Además de las lesiones precancerosas y cancerosas, otros tipos de HPV pueden ocasionar verrugas genitales en hombres y mujeres, que si bien son benignas pueden resultar muy molestas. Estudios realizados en 22 países de todo el mundo encontraron que los  tipos 16 y 18 de HPV explican aproximadamente el 70% de los cánceres de cuello uterino. Si se considera los tipos 16, 18 , 31 y 45 en conjunto son responsables del 80 % de los cánceres.  El 90% de las verrugas genitales se deben a los tipos 6 y 11.

VACUNAS Al momento dos vacunas profilácticas contra el HPV han sido desarrolladas, una cuadrivalente que protege contra los serotipos  HPV 6/11/16/18 (Gardasil del laboratorio Merck) y otra bivalente  que protege contra  HPV16/18 (Cervarix del laboratorio GlaxoSmithKline). Ambas han sido aprobadas para su uso en Uruguay.

        El objetivo de la primera es  prevenir las infecciones por HPV por serotipos capaces de determinar cáncer y los que ocasionan verrugas o condilomas.  La segunda previene las lesiones precancerosas y cancerosas pero no las verrugas. Otra diferencia entre las vacunas es el adyuvante que contienen. Un adyuvante es una sustancia, que aumenta la respuesta inmune frente a los antígenos contenidos en las vacunas. La vacuna Cervarix fue diseñada con un novedoso adyuvante cuyo objetivo es inducir una respuesta inmune más fuerte y duradera que con el adyuvante clásico.

            Ambas vacunas han demostrado ser eficaces en prevenir la infección persistente por HPV y las lesiones premaligans y malignas.Como dijimos anteriormente, el 70% de los cánceres de cuello uterino son causados por los serotipos 16 y 18 y por ende estas vacunas previenen hasta un 70% de los cánceres. Sin embargo estudios recientes mostraron que hay una reacción cruzada con los serotipos 31 y 45, no contenidos en la vacuna que logra aumentar la protección en un porcentaje importante también contra estos dos serotipos de virus HPV-cancerosos. 

          Aún no se sabe si será necesario revacunar pasada un número determinado de años post vacunación y si es así cada cuanto. Estudios con la  vacuna bivalente mostraron que mantiene niveles elevados de anticuerpos durante 6,4 años frente a ambos tipos de HPV 16 y 18. Dado que se trata de vacunas recientes los estudios por ahora llegan a ese período, pero modelos matemáticos sugieren que se mantendrían elevados los anticuerpos más tiempo, hasta 10 años. Estos niveles de anticuerpos fueron varias veces superiores a los producidos tras una infección natural.

 ¿A QUIENES VACUNAR? Estas son vacunas preventivas, por lo cual es ideal vacunar antes del inicio de las relaciones sexuales. Por ejemplo, la Sociedad Americana del Cáncer,  aconseja vacunar a las niñas de 12 años. La generación que  perdió la vacunación y que tiene entre 13 y 18 años también debería ser vacunada. Finalmente entre 19 y 26 años se debería indicar de común acuerdo con la paciente luego de explicar que el beneficio podría ser menor.

       ¿Qué pasa con los varones? La enfermedad causada por HPV es menos importante en los hombres y vacunar a los hombres para que no contagien a las mujeres parece ser poco costo-efectivo. Es decir que sería ideal vacunar a todas la niñas antes del comienzo de las relaciones sexuales. Cuantas más se vacunen, disminuye la circulación del virus y sucede la llamada inmunidad de rebaño; esto es que disminuye el riesgo aún en los no vacunados, hombres o mujeres.

¿SERÁ NECESARIO HACERSE PAPANICOLAU? La respuesta es ¡SI! El papanicolau permite la detección precoz de las lesiones del cuello uterino y su tratamiento evitando llegar al cáncer. Todas las mujeres no vacunadas deben hacerlo con periodicidad y las vacunadas también tendrán que hacerlo, dado que la vacuna no protege contra todos los tipos de HPV oncogénicos y además la protección puede no ser absoluta.

        Hasta hace poco la única herramienta para prevenir el cáncer de cuello uterino  era la detección temprana de cambios premalignos o incipientes con el papanicolau. Herramienta muy efectiva, por cierto, pero que lamentablemente no todas las mujeres se realizan con la frecuencia y  constancia suficiente. Las vacunas actúan antes, previenen la infección por el virus oncogénico. Sería ideal que en algún momento pudieran incorporarse al armamento para prevenir este cáncer en toda la población dado que en Uruguay el cáncer de cuello uterino causa una muerte cada tres días.

 

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Cambios climáticos afectan seriamente la salud

7 abril, 2008

 Los cambios climáticos generan efectos muy perjudiciales en la salud de las poblaciones, ya sea por desastres naturales, favoreciendo las enfermedades transmitidas por mosquitos, como la malaria o por desabastecimiento de agua y alimentos. El día internacional de la salud 2008, que se conmemora el 7 de abril, se centra precisamente en proteger la salud frente a los efectos negativos del cambio climático. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) los efectos serán más severos en los ancianos, los enfermos, los niños y los pobres. Las enfermedades más dependientes de  los cambios climáticos como la malaria y las infecciones asociadas a la desnutrición son más graves en los niños de los países pobres.

HIPOTERMIA Y ESTRÉS POR CALOR Los extremos en la temperatura como el frío o las olas de calor pueden causar la muerte. Durante la ola de calor del verano europeo del 2003 estudios epidemiológicos detectaron 35.000 muertes a consecuencia del intensísimo calor. Otros estudios hablan de un aumento del 48 % de la mortalidad en los mayores de 75 años, quienes son más susceptibles a los efectos adversos del calor junto a  los niños pequeños y los enfermos mentales. (lea “Muerto de calor” en la categoría “Enfermedades” de este blog).

POLUCIÓN AMBIENTAL El calentamiento aumenta las concentraciones de algunos contaminantes del aire incrementando los problemas de salud dados por la polución. Cada año mueren 800.000 personas por causas atribuibles a la contaminación del aire en las ciudades.

ENFERMEDADES INFECCIOSAS Los cambios en el clima pueden alterar las zonas geográficas donde se encuentran vectores transmisores de enfermedades como los mosquitos que contagian malaria, fiebre amarilla y dengue. También pueden  prolongar las estaciones en las cuales se transmiten. Esto puede ocasionar  la emergencia de estas enfermedades en áreas donde anteriormente no estaban y que no tienen preparación para enfrentarlas.

            Otras infecciones como el cólera y las enfermedades diarreicas también son muy sensibles a las situaciones climáticas que afectan el suministro de agua potable.

SUMINISTRO DE AGUA POTABLE Y ALIMENTOS La salud de las poblaciones depende sobre todo de la disponibilidad de agua potable , alimentos y buenas condiciones sociales. Los patrones alterados de las precipitaciones comprometen esto y aumentan  las chances de aparición de enfermedades transmitidas por el agua y desnutrición en los niños.. Las comunidades más pobres, que son las que menos han contribuido al efecto invernadero, serán las más afectadas.

            Estos cambios pueden también forzar a las poblaciones a desplazarse y aumentar el riesgo de conflictos civiles.

DESASTRES NATURALES Más frecuentes desastres naturales como huracanes e inundaciones tienen también un severo impacto en la salud de las poblaciones. Según la OMS en los años noventa se produjeron cerca de 600.000 muertes por desastres naturales en el mundo, la mayoría en países pobres.

 

            La OMS considera que los rápidos cambios climáticos, consecuencia del efecto invernadero, ponen en riesgo sustancial la salud de las poblaciones, sobre todo las de los países más pobres. Por lo que es necesario implementar medidas para reducir la influencia del hombre en el clima y planificar políticas de salud que mitiguen los daños.

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