De Noelia: ¡Buenas Noticias!

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Llegó el sábado y en la mañana, me dispuse a ir bien temprano al gimnasio, a realizar mi caminata, y ya tener el deber cumplido para el resto del día.
Bracitos de Barniz (perdón, Gustavo) estaba en la sala de aparatos, y ya desde bien temprano, estaba rodeado de cuerpos que parecen dibujados, así como sus brazos.
Escuché en el vestuario una conversación de dos muchachas, que me dejó tan mal, porque yo, vaya y pase, lo mío -lo de adelgazar digo, es un tema de salud. Estoy gorda y eso no es saludable, pero lo que escuché da para preocuparse…
¿Qué pasó con los adolescentes?… Los shoppings, las cuatro por cuatro, los celulares, internet, los cuerpos perfectos, las cirugías, si no te gusta la nariz que tenés “ah…me hago una cirugía y chau”, lo mismo con las lolas, lo mismo con la cola”. Estamos rodeados por una sociedad de plástico, y no lo digo por las siliconas precisamente, no no. Es todo, sólo algunos mantienen aún la raíz de la esencia, de los valores, del respeto, la educación. Valorar el cultivarte por dentro…La ilusión de la felicidad depositada en lo más efímero que tiene el hombre: “su cuerpo”.
La única preocupación de estas muchachas es tener la cola erguida, o los senos perfectos, ??????
Sinceramente, cuando salí del vestuario pensé para mis adentros: ¡qué difícil debe ser tener un hijo adolescente en esta época, criarlo, mantenerlo a salvo de toda la contaminación que los nuevos tiempos trajeron”. No tengo hijos, pero la verdad fue un verdadero sacudón el escuchar en el vestuario, con la contundencia que una adolescente emitía estas palabras.

-”Ché decime y pintó pa de noche salir con el aquel?
- Sí, callate, estoy rabiosa, me compré un vaquero la semana pasada, y vos podés creer que me lo probé ayer, y no me entra.
Estoy pensando seriamente en una lipo.
-¿Y tenés plata para eso, mirá que sale más de mil quinientos dólares, me parece eh…?
-Mirá no sé si no me hago la cola también… se me está cayendo…Sí, sí, el problema no es la plata viste, me da no sé qué porque viene el verano ahora. Lo ideal tipo ….. es hacértela en invierno, pa no perder el sol del veranito…sss.”

 

amigas

 

 
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Ahora, digo yo, muchachas de veinte años, que si me dijesen bueno, tienen algún problema físico, tipo traumático, vaya y pase, pero preciosas gurisitas….
¿Qué mundo es éste?
¿Qué dirá Víctor el cirujano que me escribe en el blog? La verdad, es inentendible… La felicidad y el sentirse bien pasa por tener la cola levantada o estar más o menos flacas. ¿Qué hicimos del mundo los humanos?
¡Ya no se puede entrar en un supermercado sin que las cosas Ligths nos rompan los ojos, y cueste más encontrar un alimento común que el de bajas calorías! ¿Qué nos pasó?
Bueno, luego de este lapsus -sepan disculpar- les cuento que con Gustavo quedamos en que pasaría a buscarme por casa a las nueve de la noche, e íbamos a ir a tomar algo o a cenar, y a charlar. A ponernos al día…
Llegó la hora, me pasó a buscar este Lord Inglés que aún no termino de entender, porque la verdad no le doy señas del más mínimo interés en nada, y sigue tan firme como siempre, en el sentido de su caballerosidad, del saber escucharme, de halagarme… todo invariable.

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Bueno, nos fuimos rumbo a Los Yuyos, el clásico boliche en la zona del Prado.
Parrilla para dos, (la verdad comimos muy bien), y yo traté de comer más que nada carne, para no comer mucha grasa…
La charla fue impecable….
Le conté absolutamente todo lo de Enrique, y no se asombró. Me dijo que no me daba su opinión por una cuestión de códigos, pero que se imaginaba algo así… (Andá a saber)
La buena noticia que tengo para compartir con ustedes…. Es
Es que peso: 77,800!!!! Sí señor! Y eso que comí bastante carne. No probé alcohol, pero comí bien.
¡Estoy muy contenta!
Me hablaron de la dieta Scardale, intenté hacerla un día, pero fue tal el mareo que me dio, que las zanahorias que sugiere comer entre horas, las llegué a odiar con toda mi alma…
El miércoles iré a una nutricionista. No quería dejar de compartirlo con ustedes que a través de sus comentarios me dan tanto ánimo, aún cuando me vi muy bajoneada por lo que ya todos ustedes saben.
¿Qué opinan de los datos que me dio mi amiga la balanza?

¡Arriba! ¡Vos podés Noelia!

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gorda ropa espejoMe acaricia, me mima, me ataca, me juzga, me consuela, se ríe de mí, se ríe conmigo, me abandona, me apoya, me da para adelante, me dice que soy un desastre, pero al final, siempre termina queriéndome. Dándome ánimos, diciéndome “vos podés”. Bañate, vestite, andá, trabajá, estudiá, no te distraigas. Podés, vos podés, y lo sabés Noelia…

Sí, es mi espejo. En definitiva así se llama la conciencia de uno, porque hasta eso pasa: uno es capaz de ver lo que quiere en el espejo, y también de escuchar lo que quiere que éste le diga.  Es tu esencia, es tu interior. Si vos no ponés de vos, nadie, por más que quiera, te puede ayudar.

Hay que tener convicción. Saber que, hasta el corazón que una vez se rompe, ya no será el mismo, pero lo importante es que siga latiendo. Y comprender que, en cada latido, hay una nueva esperanza. El mundo no se detiene porque él tenga un golpe más.

Todo sigue su curso, y yo, hoy me dispuse como todos los días a armar mi bolso, bien temprano, para cumplir con mi caminata… Obvio que no lo hago con la mejor de las sonrisas, pero agradezco poder hacer eso… No hay que olvidarse de los que no se pueden levantar de una cama.

Voy hacia mi trabajo. ¡Qué suerte!, ¡Qué suerte! porque me copa, porque hay otros que lo buscan, lo buscan y no lo encuentran.

¿Cuál es mi preocupación más grande? ¿Preocupación dije? No, no es preocupación, es un tema que está en mis manos solucionarlo, y lo voy a hacer. Con sacrificio, voy a adelgazar, voy a salvar mis exámenes, voy a mejorar mi herida. Eso, también está en mis manos.

gorditas en gimnasio

Gustavo me dijo que el sábado le gustaría invitarme a comer algo, y luego salir a bailar… y está bien, mi entusiasmo no fue genuino, pero le dije que sí. Sí, le dije que sí.

Empiezo de nuevo, otra vez en mis 78 kilos o mejor dicho 78,3 K que se empeñan en quedarse fijados en mi pronunciada cadera, pero también les voy a decir adiós a ellos. Como a tantas cosas que creí no sería capaz.

Después les cuento lo que me diga Gustavo cuando le cuente lo de Enrique. Porque sería hipócrita de mi parte decir que no voy a nombrarlo más.

Demás está decir que agradezco todo el apoyo de todos. Sigo en contacto.

Hoy empecé además de mis 55 minutos de caminata, a arreglarme, maquillarme más. Sin ganas, pero lo hice. Lo hice por mí.

Aún muy triste seguiré cumpliendo con las cosas que me propuse. No voy a dejar que este dolor me haga retroceder mil pasos hacia atrás. No puedo hacer eso. Así que, aquí estoy, derecha y con la frente en alto, con mis kilos de más, con mis sueños, mis miserias. Con o sin Enrique, yo voy a lograr lo que me propuse…

gordabonita

¡Qué mejor que una canción como broche para estas palabras!

 

 

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¿ME COMPARAN CON BRIDGET JONES? O VEAN DE NUEVO LA PELICULA, O LEAN COMPLETO MI BLOG ANTES DE OPINAR…

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gorda espejo

Hola amigos, espero estén mejor que yo. Digo, porque recibí un comentario que decidí no publicar, porque es tanto el fastidio que me dio, que no les digo nada. Por eso el título. Ya lo van a entender más adelante…

Ahora empiezo contándoles que  luego de verme, no de mirarme, porque mirarse es fácil, lo más difícil es verse, verme por dentro -digo-, reflexioné mucho, y llegué a la conclusión que en vez de perder, gané.

Y sí. Después de todo ¿qué hubiera sido mejor, tener algo serio, iniciar una relación con Enrique para luego terminar loca de verdad, enterándome que el hombre a quien amo es gay? Las cosas por algo pasan. Siempre tengo la costumbre, de pensar: “esto me pasó por algo. Hay algo en esta experiencia que viví, que me tiene que dejar una enseñanza”. “Por algo me pasó”.

 No se precisa ser muy inteligente tampoco para darse cuenta. Yo lo que necesito es un poco más de calle, y dejarme de tanto libro… Ojo… no me estoy tirando de intelectual, pero qué se yo, no puede ser que nunca haya notado nada. No, con cuarenta años.

No puede ser que siempre haga hincapié en lo bueno del otro. ¿Cuándo será el turno de Noelia de enojarse? Mi mejor amiga siempre dice que debo actuar con los otros primero catalogándolos a todos de malos, y después que den señales que son buenos, recién ahí confiar en la gente. Si hago eso, tengo … uno o dos, diría no más de tres personas que separaría y en quien confío. Yo no puedo hacer eso…
Bueno, de fondo está tocando esta canción que me encanta… no sólo la intérprete ya fallecida, sino el tema. Me apasiona Rocío Jurado.
Si tienen ganas, se las recomiendo. Un placer su voz, y la interpretación del tema. ¡Cómo me emociona la manera de cantar de esta mujer! ¡Qué voz Dios mío!

 

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Sepan disculpar el impasse, pero mi estado de ánimo marca las palabras que escribo.

Gorda bañándose

Y bueno, luego de esta confesión virtual, les cuento que después de abrir un paréntesis estos días, y al fin de cuentas dejar que “me caiga la ficha” -como se dice comúnmente, he decidido levantar mi frente, como hago siempre, a pesar de todo, y de todos y seguir con mi vida.

Gracias a todos los que me dieron su apoyo.  A los otros, y cuyos comentarios decidí ni siquiera publicar, les digo que mi historia nada tiene en común con Bridget JonesOjalá mi vida se pareciera a la de Bridget Jones….! ¿Saben por qué? Por varios motivos:

1)Bridget Jones tenía a sus padres vivos. Tenían tíos, tenía familia, yo lamentablemente no lo tengo. 

2) Tengo cuarenta , no treinta. ¡Y me siento orgullosa de eso! Ya pasé la barrera de los treinta (aunque me moleste que me digan señora) es porque yo soy una Señora. Si a una vedette le dicen señora, de repente le encanta. A mí me ofende… no sé si soy clarita.

3) Bridget Jones sale con su jefe, (interpretado por Hugh Grant). (No es mi caso), así fuera el último hombre en la tierra no saldría  nunca con mi jefe). Se deja pisotear por él. La deja, y vuelve cuando y cómo el personaje de Grant así lo desea. Yo no permitíra eso jamás.

4) A Bridget ni siquiera la miran. A mí sí, pero soy yo quien no ve más allá del que hasta hace unos días era mi amor imposible. Les recuerdo Es GAy.

5) Bridget Jones, no tenía espíritu más que para autocompadecerse en su casa, tirada en un sofá, fumando, tomando una copa y comiendo… Yo pongo muuuuucha voluntad. Trabajo, estudio, y ahora me esfuerzo por hacer ejercicio físico. (Sin contar las tareas de ama de casa). Sin olvidarme claro de la UTU. Así que, saquemos cuentas: me levanto 5:30 am, hago mi caminata diaria -no menos de 55 minutos por día,  me apuro y siempre llego EN HORA a mi trabajo (9 horas muchas veces más que eso), de ahí me voy a UTU hasta las 12 de  la noche.  Todo ésto sin ayuda de nadie.

6) Bridge Jones se deja “manipular” por llamarlo de alguna manera. A mí, no nació el hombre que me manipule. Y Enrique no me manipula. Tiene el gran arma en las manos que yo me enamoré. Sino… de ninguna manera…

¿Cuál es el parecido a Bridget Jones?

En fin, sin palabras. O quien haya hecho ese comentario que no publiqué lea bien mi blog, o vea de nuevo la película, se ve que estaba distraído. O, no la entendió.

Ahora me queda agradecer absolutamente a todos y les pido no dejen de escribirme, incluso a ese que me llamó loca. Porque las críticas también siempre dejan algo positivo.

Ojalá todas las mujeres tuvieran la valentía de tener mi locura, y no conformarse con las mijagas de tener “alguien o algo” al lado, con tal de que las preguntas, las miradas, los dedos que señalan, las lenguas que hablan, se callen. Porque después de los treinta o tal vez un poco antes, las etiquetas pesan. Hay que tener personalidad y espaldas anchas también siendo mujer para no hacer lo que la sociedad impone: ” a esta edad mi’ja ya es hora de tener un novio, un compañero aunque sea viste?”, “y tendrías que ir pensando en buscarte alguien para conversar, qué se yo….” “¿qué no pensás casarte y tener hijos vos?”, “¿vos cuánto hace que no salís con nadie Noelia?”, “y para qué estudiás si ya tenés un trabajo”, etc, etc, etc. MI RESPUESTA ES NO.

NO. NO Y NO.

NO, HASTA QUE YO QUIERA. NO, SI NO ES CON QUIEN YO AMO.

QUE ARRUINEN SU VIDA, NO LA MIA. YO SOY QUIEN MANDA EN MI VIDA. (Sssssss)

Voy a seguir escribiendo y estoy convencida, voy a llegar a pesar 60 kilos. No sé cuánto tiempo me lleve, pero lo voy a lograr. Enrique ya no será el motivo. Y le daré un espacio para ser mi amigo a Gustavo, que no sé por qué, de alguna manera, me parece, por el último diálogo que tuvimos, que sospechaba algo de Enrique.

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Ya les contaré.

Un abrazo y gracias otra vez.

Noelia

ENRIQUE ES GAY. ¡YO ME QUIERO MORIR!

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gordita asombradaQué tal amigos…
Yo la verdad más muerta que viva, sin exagerar. ¡Ya me van a entender!
Un amable lector me dijo que tengo la autoestima baja. Y yo ahora estoy en condiciones de decir: “¿Ma qué autoestima baja? Directamente no tengo autoestima… Ahora no sé quién soy, no me entiendo, me quiero morir…

Demoré en escribir por esta misma razón, y apenas terminen de leer supongo me entenderán.
Apenas salí de mi trabajo, llamé a Enrique tal como les había dicho, y quedé en verlo el jueves. Y así fue.
Lo llamé apenas llegué de trabajar, y luego de pegarme una ducha:

-Hola Enrique, soy Noelia. Quería saber si te queda bien ir a tomar ese café que tanto me pedís, mañana. Mirá que ando medio corta de tiempo, así que, tipo a las 20. ¿Te queda bien?

No lo dejé ni hablar pobre hombre, con un tímido “sí,claro que puedo” me contestó despacio.
Combinamos para tomar un café.
Ahora entre ustedes y yo: ¿Qué increíble la capacidad de una mujer de percibir hasta por medio de un teléfono, sin estar en contacto físico con el otro, la frialdad, la magia, el desencanto, y así, un sin fin de emociones, no?
Yo me di cuenta que de mágico ya no existe nada en este encuentro… Porque sinceramente, siempre soy yo quien pone la magia. Esa magia que ya no siento. Sentí a flor de piel que iba a ir nerviosa sí, pero ya sin la intención de arreglarme PARA ÉL. No señor. Si me arreglaba iba a ser por mí. (Sssss)

No, noooooo…. ya no era la misma Noelia que hace tiempo se arreglaba cinco horas antes para encontrarse con él. Me faltaban las ganas. Ya no tenía ganas de usar el perfume “porque lo voy a iba a ver a él”. Ya no me importaba qué perfume me iba a poner, en caso que me pusiera…

No, ¡qué esperanza!

Yo fui a sacarme una duda. Una gran duda: el saber qué lo llevó a dejar de llamarme, a olvidar nuestra amistad que pese a este episodio, nunca dejó de ser hermosa.

Es muy difícil tener esa confianza con un hombre, una amistad sana, sin maldad.  Aunque aquí la que la pifeé fui yo, porque me di cuenta que me interesaba más que como un amigo, … lo amaba. Pero como amigo, no puedo decir nada de él, -salvo lo de su desaparición- claro. Pero qué se yo… no lo entendía todavía. Y fui dispuesta a sacarme esa duda.

Quedamos en vernos en aquel lugar que siempre fue testigo de nuestra amistad y de la transformación de mis sentimientos hacia él.
Las mesas, las sillas, las cortinas, -y creo yo- hasta los mozos, siempre adivinaron de mis suspiros escondidos hacia Enrique.

La hora en que quedamos para encontrarnos fue a las ocho, y cuando yo llegué puntual, él ya me estaba esperando, -según pude ver-, tomando un whisky, (cosa rara en él), o sea que me dio a pensar que estaba muy nervioso también…gorda bar

Cuando llegué, más que un abrazo de oso, fue como si intentara con ese abrazo, querer aferrarme a su cuerpo y no soltarme nunca más. Pero no en sentido pasional, sino de otra manera. No sé cómo explicárselos. Aunque las mujeres, supongo deben entenderme. Pero Enrique ya no me iba a conmover. … o al menos puse toda mi fuerza para que no lograra emocionarme.

Aún sigue mi herida abierta. Por él, tuve hasta problemas con mi jefe…. (mmm) ¿dónde se vio?. ¿desde cuándo permito que afecte mi trabajo el amor? Esto había pasado de castaño oscuro… así que derechita m’ija -me dije- y ¡¡¡tran qui li ta!!!

Intenté ser fría, pero no pude. Mi piel no pudo esconder mi estremecimiento hacia el contacto de su cuerpo, e intenté separarlo.

Un gélido ¿cómo estás Enrique?, que no logró engañarlo.
-Hola Noelia- ¡Gracias por venir!
-¡De nada Enrique!!!
-¿Qué tomás preciosa?

Cuando me dijo “preciosa”, como lo hizo toda la vida, lo miré como si me estuviera hablando en chino, o peor que eso, tomándome el pelo.

-Vine con poco tiempo Enrique, decime lo que tenés taaaan importante que decirme y me voy.

- Esperá Noelia. No es sencillo para mí.
-¿Qué me vas a decir que estás de novio con Patricia? No te preocupes porque ya me lo imaginaba, y hasta creí que…
-Esperá por favor Noelia…(me interrumpió)
- No es eso…

-¿?
-¿?
.
.
.
.
.
¿Entonces qué es Enrique? ¿Ella espera un hijo tuyo? ¿Es eso?

-Noelia:
-Ehhhh hhhhh estuve consultando un psicólogo, porque esto que te voy a decir me ha tenido muy mal. Estoy en problemas, bah.. no sé.
-¿Estás enfermo?
-No
-¿Qué es Enrique?
Hace mucho tiempo que me siento distinto.
Eh?
-Sí, sí distinto. Distinto.
-¿Distinto a qué? ¿De qué? ¡Explicame por favor porque no te entiendo!
-Ufffff me cuesta Noelia, me cuesta. Yo siempre fui un galán, lo sabés porque sos la mujer que mejor me conoce. Me dolió el desaparecer de tu vida, yo te quiero bien.

-”bien”??????????

-¿?
-¿Y?
-(silencio)
- ¿Entonces?
- NOooo, no sé cómo empezar.
-¿Me hiciste venir, después de todo lo que pasé por TU culpa, para decirme que no sabés cómo empezar? –  ¡¡¡Hablá de una vez querés!!!

En ese momento, todo el bar clavó sus miradas en mí. Grité sin querer, y él -más nervioso que nunca- me tomó la mano fuerte y me dijo que siente atracción por los hombres.
cara asombro

-Yo quedé muda. Porque pensé que estaba bromeando.
-Dale Enrique porque no tengo tiempo para estupideces, y en tu condición, hacer chistes no te cabe.
-No es un chiste. Ya te dije que estoy llendo a psicólogo.

-Pero vos me estás tomando el pelo a mí. Desgraciado. ¿Pero con quién te creés que estás hablando?
- Pero no puede ser….!! Te recuerdo que nosotros estuvimos juntos, te recuerdo que yo primero fui tu amiga querido. Te recuerdo que era a mí a quien le contabas tus hazañas, tu gran “arrastre” mientras yo me desangraba por dentro. ¿De qué me estás hablando?
¡No puede ser!

?
?
?

 

¿Por qué no me dijiste?

-Esperá, esperá Noelia….
Esperá Noelia te lo pido por favor…

- Me fui corriendo, sin dejarlo terminar de hablar. No sé qué hacer, no sé qué pensar. No entiendo por qué razón no me lo dijo antes. No sé por qué….
No lo entiendo.
No puedo entender.
¡Qué voy a hacer!

Me quiero morir.

¿Qué pasó? ¿Me quedé dormida y me desperté en una sociedad que no entiendo, no la comprendo? ¿Esto es común? ¿Qué hice Dios mío? ¿Qué debo hacer ahora?

Así me siento ahora: http://www.youtube.com/watch?v=G1d4P34Yfp4

El encuentro con mi jefe

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gorditadesperezándoseTal como les había contado, el lunes me reintegré a trabajar. Me desperté bien temprano, porque el reintegro me tenía nerviosa hace muchos días. Claro que con un poco de bajón también, porque subí de peso y esta semana me había propuesto empezar dieta, pero los bizcochos de la mañana me traicionaron y pequé.

En realidad no fueron los bizcochos sino la ansiedad…Y sí, ansiedad de qué ponerme, (no me entra ninguna ropa decente), me siento una vaca….pero eso son excusas tontas, la verdad:  Ansiedad de saber qué cara iba a poner mi jefe cuando me vea.

Nunca se imaginaría todo lo que sufrí por su culpa, no sólo monetariamente, sino psicológicamente. Con cuarenta años suspendida… Paso a contarles…

gordita asombrada

Llegué a la oficina media hora antes de las 9 para variar.  Todo ésto, por supuesto luego de haber dejado mi casa en orden, mi cama tendida, colgado la ropa, planchado, haberme duchado y dirigirme a las 9 horas que me esperaban al lado de este señor.

Cuando llegué no estaba. Todos mis compañeros hicieron grandes demostraciones de afecto conmigo, y se mostraron muy contentos de verme con cara relajada… (no ven mi alma).

Cuando llegó Mac Giver, lo voy a llamar así (-soy muy moderna como verán-), lo saludé como lo hace una Señora educada.
Cuando llegó, no saludó y todo el horario jugó a que no había pasado nada, más bien hizo de cuenta que no me vio. Y, como no puedo con mi carácter, le solicité cinco minutos, a los que hizo valer como si fueran oro puro.

A los cinco minutos que le solicité para hablar, los tuve sí, pero cuando me estaba por ir, no antes.
Le dije que estoy con serios problemas hormonales, (es mentira), que sepa disculparme y que no se iba a volver a repetir. Hasta le dije que cada uno es dueño de hacer lo que quiera, y que si a él gusta, que siga no más mirando las revistas con las muchachas. A mí no me va a afectar.
A todo ésto, Mc.Giver -que, obviamente no me creyó nada-, porque es un hombre que cuando yo voy, él hace rato fue y vino, o al menos, -por la edad que tiene- debería ser así, me extendió la mano y me dijo que sí, que espera eso y que no se repita, porque la próxima vez, me pone “de patitas en la calle”. Tenía que poner ese broche de oro con su frase preferida. Sino, parece que le faltara algo…

No puedo explicarles con palabras cómo se siente que alguien te diga en tu cara “te voy a poner de patitas en la calle”, porque no se puede plasmar la sensación. La necesidad,- bien dicen- tiene cara de hereje. No le contesté más que un “entendido señor”.  Aunque el Señor está en el cielo.

Le estreché mi mano y me dispuse a juntar mis cosas, porque ya era pasada la hora de irme.

Cuando llegué a casa, y con el ánimo por el subsuelo, con un sabor a hiel en mi boca, porque la verdad que de lindo no tiene nada que a uno le hablen así, pensé para mis adentros que a mí Dios, me debe tener preparado algo maravilloso. Sí, algo divino tiene que pasarme pronto, porque no puede ser, una atrás de otra me pasan…. ¡todas malas!. 

Y bueno, el universo -estoy segura- debe tener para mí reservado algo muy bueno, porque después de todo, trabajo todos los días para ser mejor persona, para no engañarme con lo meterial, para tratar que la gente que se me cruza me recuerde como una persona de bien. Y, cuando alguien saque mi nombre a luz, se refieran a mi como “buena gente”. Trabajo, trabajo y trabajo, soy ama de casa, estudio, hago mil cosas y todo parece que se pone de acuerdo para salirme mal…

Por eso este dolor, por tener que pedir disculpas y escuchar el “te voy a poner de patitas en la calle” sin poder reaccionar. A veces siento tanto cansancio sobre las espaldas, que creo me voy a desmoronar en cualquier momento.

Y bueno… ya que estaba hecha un felpudito, decidí llamar a Enrique para que sea la frutilla de la torta ¿vieron? Y sí, ¿qué es lo taaaaaannn importante que tendrá para decirme, que no pudo hacerlo antes?…. (Ssss).gorda3

A veces les confieso, siento que en vez de cuarenta, tengo más de ochenta en la espalda. Necesito tomar aire, hacer un viaje pero SOLA, quisiera despertarme en otra condición, en otro mundo, con un amor que me corresponda, con veinte kilos menos. Sin que en mi vida estén, ni mi jefe, ni Patricia, ni Enrique y sin nadie que me aporte sufrimiento. Si no suma a mi vida, más vale no tenerlo. Es preferible un amor platónico, por lo menos uno no sufre.

Pero como todo en la vida, los sentimientos y las emociones son muy delicadas, no se pueden evitar, porque pertenecen a lo más sagrado de un ser humano, deberé afrontar lo que me pasa con madurez, aunque tenga mis ojos mojados en el momento que escribo ésto.

Y disculpen pero me sale la filósofa cuando estoy deprimida. Y lo estoy. Mañana veo a Enrique, y por supuesto, les cuento…

Gracias por todo el aliento que me dan escribiéndome.

Noelia

Salida con Bracitos de Barniz y mañana: mi jefe

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gorda bar [Contenido]Apenas llegué y tal como se los había anunciado, llamé a Bracitos de barniz (Gustavo), para avisarle de mi regreso y más que nada para agradecerle el ánimo que me dio para que me fuera, descansara y no pensara en nada más que pasarla bien unos días.

Ayer nos vimos, fuimos a tomar algo, y la verdad es que cada encuentro que tengo con él, me transporta a una tranquilidad indescriptible. Transmite -sea el tema que sea-, una paz y una sensación de tener todo el tiempo del mundo para escucharme, que logra que siempre pase bárbaro cuando estoy con él.

Le conté por supuesto de las llamadas de Enrique y me dijo:

-Nunca te quise decir lo que yo pienso, porque sé que te va a doler mucho, pero yo conozco algunos casos similares y no creo que te guste nada; pero nada, lo que pienso. De todas formas, tendrás que descubrirlo vos Noelia.

- ¿Y por qué no me decís lo que pensás y me facilitás las cosas?

- Porque ya tenés 40 años y es bueno que vos pases ese momento, lo proceses y lo asumas…

-¿?

-No te entiendo Gustavo.

-No importa. Ya te vas a enterar cuando lo llames.

mariposas7859Amigos, les confieso que entre nosotros la charlas, diálogos y silencios, cada vez se van más rápido. Eso es señal que paso bárbaro, de otra forma, el tiempo no correría como lo hace… Y bueno; me queda contarles que tomamos algo por dos horas, donde le conté de mis días lluviosos en Florianópolis, de los días soleados, con quemadura de senos incluída y le confesé que el viaje me hizo reflexionar mucho, y me vino muy bien.

 

Me dijo que me extrañó mucho, y yo le traje un souvenir a manera de atención.

Igualmente, me dejó pensando y no sé qué pueda ser a lo que se refiere Gustavo con lo que “él piensa”, pero no quiero enroscarme con Enrique de nuevo.

Ahora voy a armar mi dieta para hoy, ya que de Florianópolis llegué con 80 kilos…. y eso que había logrado estar en la barrera de los 70. Pero lo voy a lograr.

Hoy me voy a comer en todo el día sólo frutas y sopita de verdura.

Espero no marearme, porque las veces que hago esa locura me mareo, y me viene mucha ansiedad por algo dulce.

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No sé qué dirá de ésto el médico que lee este blog, Víctor. Espero apruebe esta locura, y mi amiga la balanza mañana me diga que casi, casi toco la barrera de los setenta kilos.

Mañana empiezo a trabajar. Me tiene muy ansiosa ese tema. No sé cómo voy a encarar a mi jefe.

No sé si corresponde decirle algo apenas llegue, o esperar a que él saque el tema. Aunque, no creo que me busque para hablar.

Deséenme suerte, y luego les cuento…

Florianópolis, playa, alcohol y quemadura de senos…

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  Hola amigos:

Recién llegada (bah…no tanto de Florianópolis). Paso a contarles mi escapadita.
Salí el domingo ,,,,,,,
Me fui con mi amiga, que aprovechó y sacó unos días que le quedaban de licencia. Vamos por las nuestras Noelia -me dijo-, y yo me animé más, porque fue conmigo. En el hotel que elegimos, precioso, conocimos gente de todas las edades que se puedan imaginar.

Había entre quienes ocupábamos ese hotel, una pareja preciosa de recién casados, muy jóvenes, que también viajaron para divertirse y pasarla bomba y por supuesto, pasar su luna de miel.

Confieso sentí nostalgia (no sé de qué si nunca me casé, tampoco conviví, pero soy piola… sentí nostalgia, y se ve que mi mirada hacia ellos fue muy notoria, porque él me dijo: mmm qué cara de ensueño “señora”, nosotros somos recién casados. Luego de ese comentario, y de brotar en una carcajada, hice de ellos dos amigos casi inseparables en el hotel). Y a veces, cuando salíamos a cenar con mi amiga, ellos nos invitaban a tomar algo antes, para después cada cual seguir su camino o a hacer algún paseo de noche, o ir a algún restaurante a cenar. Pero tenían buena onda. Muy buena onda.

Uno podría pensar que fue al revés, pero eran ellos los que no nos dejaban de hablar. Se ve que les caíamos muy simpáticas, y la verdad que ellos a nosotros también.

 enamorados 

Les expliqué que me inspiraba ternura las miradas que se proporcionaban, y les dije –cuando me lo preguntaron, que sí, que yo soy soltera, que no es lo mismo que solterona, -aclaré- dando lugar a una serie de carcajadas que duró varios segundos.

Luego de las primeras horas de haberme embarcado en esta aventura en mi mini viajecito, dudé en estar haciendo bien en escarparme, a pesar que con Marianela la pasamos bien. Porque yo lo que hice fue eso. Escapar, y eso es de cobarde. Pero, a medida que me alejaba y transcurrían las horas, empecé a desconectarme de todo: obviamente, no llevé celular, ni agenda, y en mi mente, poco a poco iban desapareciendo mi jefe, mi compañera de UTU, Enrique, y también bracitos de barniz, aunque lo recordé bastante, por la buena onda que me tiró antes de irme.

El viaje, -como les decía- fue sensacional, a medida que pasaba el tiempo. De compañía me llevé a mi inseparable grabador con mi música, (léase: pronombre posesivo), y libros, que estaban en los pendientes y aprovechaba todo eso cuando mi amiga, se iba a dar sus vueltitas, o paseos. La idea era ser libre y hacer cada una lo que quisiera. Por ejemplo, si yo un día quería hacer playa y ella no, bárbaro. Ningún problema.
Me desenchufé.
El primer día, nos alojamos en el hotel…. , no era una cosa de morirse, pero era lindo y confortable.

Aunque les dije la verdad –que me desconecté-, el inconciente a veces me traicionó y pasé ratos largos pensando en mi superior, y en la actitud que tuve.

No sé por qué razón reaccioné así. Supongo que fue una mezcla de Patricia, Enrique, mi gordura, mi dieta, el intento de adelgazar frustrado, porque con lo que comí ese día y los siguientes, desquitando la bronca –como siempre- me hicieron alejarme de mi amiga –a esta altura no tan amiga- la balanza, (hubo días en que me comí todo).

La conclusión a la que llegué con respecto al incidente con mi jefe, fue que debo disculparme. Obviamente corresponde que lo haga, (pero no es que deba hacerlo porque haya dicho una mentira o porque corresponde que el señor mire revistas y comente cosas delante de una mujer, no no. Él es un desubicado al cubo, pero lo cierto es que a él nadie le llama la atención, y a mí me la llama él). Las cosas son así.
Me voy a disculpar. Apelaré a mis hormonas, a mis problemas, no lo sé, pero la actitud que tomaré, si es que le queda un poco de educación logrará hacerlo sentir mal.

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Bueno, ahora, les cuento que hice muchísima playa, los días que pude claro, porque en esta época no hay cuarenta grados, y llovió algunos días… Pero los que hubo sol, les saqué el jugo…

Hermosos y largos atardeceres de playa.
Los primeros días, tímidamente bajaba con pareo, pero al ver que los cuerpos esculturales no son los que abundan, y que las comedias de la tarde engañan mucho, y que personas con más sobrepeso que yo, se animaron a usar (colalessss ssss), yo me animé y me compré una bikini. Sí señor. …. Siempre me encantaron, y desde hacía años que no usaba. Moría como toda gorda con la malla entera negra, con la excusa que “hace más fina… es más elegante”… Ma sí, andáaaa…. ¡Malla entera para disimular mis rollos, no porque me hiciera más fina!

 

gorda en bikini

 

En fin, me compré una bikini bien cavada, como me encanta, negra eso sí, y me sentí cómoda. El primer día, creí que parecería un peleador de sumo pero al rato, el pareo que me había puesto para disimular mis piernas rellenitas, me lo saqué, y decidí aceptar a mis piernas, y a mi cuerpo como son…Y me dispuse a broncearme. Y como no me alcanzó, opté por hacer cosas que no hago prácticamente nunca: tomar alcohol. No estaba en ese momento mi amiga conmigo, porque si no, me hubiera hecho ver que no estaba haciendo bien en tomar tanto alcohol, más al no estar acostumbrada a hacerlo.

gordacon pareo

 

Ma sí… dejate de dieta me dije, que mientras vos sufrís Noelia, por uno o por otro, todos hacen su vida. Sabés qué: el que le guste Noelia con rollitos bien, y el que no, que mire para otro lado. Al menos mientras estoy disfrutando de este viajecito, no voy a privarme de comer.
Veinte vueltas como mujer le puedo dar, -no a una Patricia-, -a veinticinco Patricias juntas-. (Sssss)

 Yo no sé si esa reacción me vino después de tomar esa bebida con alcohol, debajo de una sombrilla, y entre lo dulce que era la bebida y lo rica, se ve que no me di cuenta, y me pegó a la cabeza.

Gracias a Dios, fui precavida, y me había puesto antes de bajar a la playa, bastante protector solar número 40, que si no… ¡me hubiese muerto quemada por el sol!.
¡Me quedé dor mi da!

Cuando desperté no me dolía todo el cuerpo, pero mis senos, que son una parte muy sensible en toda mujer, y en una gordita más, por el tamaño, parecía que se prendían fuego…

 

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Me fui tan rápido como pude al hotel, que quedaba muy cerca, y me metí en la ducha.
Ahí; apenas el agua fría acarició mi cuerpo, la piel se me empezó a inflar, tal y como lo leen, y eran ampollas que se me habían formado en esa zona.
Terminé en cama, y me dormí todo hasta el otro día. Hasta creo que amanecí un poquito afiebrada y todo… Menos mal que cuando vino mi amiga me fue a buscar un medicamento a una farmacia, luego de contarle al farmacéutico, y explicarle como pudo, que me quedé dormida al sol…

Luego de ese episodio, tuve mayor cuidado con el sol.
Visitamos Playa Açores es una playa realmente bella, tiene arenas firmes y aguas frías. Allí abunda la gente joven. (Algunas personas de mi edad había también).

Conocí La Barra da Lagoa, Bom Abrigo, Cacupé, en fin estuvo divertido y lo que más aproveché fue el mar y el sol.

Conocí un señor que según me dijo, siempre viaja solo a todas partes, y resultó ser muy culto y conversador, así que como estábamos los dos solos, y nos caímos bien, íbamos de allá para acá juntos. (Nada de lo que imaginan). Un señor agradable para mantener una conversación con sentido. Con oraciones que contengan sujeto, predicado, verbo y complementos. O sea, interesantes charlas, entendibles y educativas, por qué no decirlo. Miren qué casualidad, u ru gua yo… Yo te digo… a veces en tu propio país no tenés tiempo de conocer a nadie, y me encuentro al gerente de un banco uruguayo en Flo ria nó po lis.
El nombre de este nuevo amigo es  José Luis y como les dije, resultó ser gerente de un banco, y la verdad que su cultura me asombró. Libro que le nombré, libro que me comentó, en cine había visto muchas más películas que yo, y lo más extraño al menos para mí, de obras teatrales sabía un montón. La charla fue ex qui si ta.

Nos pasamos los e mails, y los teléfonos, para llamarnos en Montevideo, y conversar, o salir a tomar algo, pero COMO AMIGOS.
(Aclaro por las dudas).

Muy diferente a mí en ese aspecto, siempre viaja y generalmente solo. Es viudo y no tiene hijos. Y la verdad me sentí cómoda con las conversaciones que tuvimos. NO ME GUSTA ….(ANTES QUE ME SUGIERAN)

Lo más importante, es que vine de mi viajecito flash fresca, más relajada (también debo haber engordado pero la verdad no me preocupa como antes).
Quizá no haya engordado tanto, porque si bien hice mucha playa, y leí; también realicé caminatas larguísimas, y aproveché sobretodo a caminar por la arena, que me fascina y me brinda mucha paz. Así que, con mucha suerte no debo haber engordado mucho… Mañana me peso. No, mañana no. Mejor el lunes. Sí, eso. El lunes es el mejor día para pesarse… (¿?)

Cuando llegué, lo primero que hice –para qué voy a mentirles-, fue ver contestador, y ahí me encontré con un Enrique insistente (4 veces tenía su número en el captor), pero lo que más me preocupó fue el tono de su voz en los mensajes.
Hablaba de la necesidad de contarme algo que no había hecho, y su voz denotaba una tristeza tan profunda, que logró preocuparme mucho. Entonces levanté el tubo, y lo llamé.

Quedamos en vernos en la semana. Le dije que le avisaría cuando puedo, y dijo que vaya preparada porque tiene una noticia que tiene miedo cómo va a caerme. No entendí nada, y decidí preocuparme el día que lo llame y lo vea.

Ya pasé bastante mal por Enrique, y decidí que la alegría de lo bien que pasé en el viaje, no permitiré me la opaque nadie, al menos por unos días más…

Al que llamé también, -claro-, fue a bracitos de barniz, Gustavo; le dije que ya había llegado, y quizá nos veamos el fin de semana. Me dará fuerzas para reintegrarme el lunes a mi trabajo y enfrentar a mi jefe. Si nos vemos les cuento.

¿Qué será lo que tiene para decirme Enrique? Se quedará con ella al final.  No entiendo a los hombres, pienso que en el fondo son muy tontos.

¿Será mi destino nunca estar con él, ni con ningún otro, porque elijo estar con alguien que quiero?

¡Me intriga tanto lo de Enrique! Pero es más el miedo que me da, que el sentido de curiosidad.

Para ustedes… ¿qué es lo que tiene para decirme?signo interrogación

Catarsis con mi jefe…Suspensión y Florianópolis

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gorditadeviaje

Si supieran lo que me pasó en mi trabajo, se darían cuenta que mi tristeza por la actitud y la ausencia de Enrique, me está haciendo más mal de lo que creí.

Y antes de empezar a contarles, les agradezco a todos los que me han escrito. Sus opiniones, sus consejos, y todo lo que me cuentan, me hace muy bien. Muy agradecida.

¡Me suspendieron en mi trabajo! ¡Con cuarenta años! ¡Me muero de vergüenza! Por primera vez en mi vida: ¡¡ME SUS PEN DIE RON!

Pensar que yo fui: alumna traga en el liceo, crack en el secundario y con cuarenta años: ¡ME SUS PEN DIE RON!!! Ah no, yo me quiero morir…No sé quién me manda abrir la boca, digo yo… ¡Qué necesidad!

 ¿Saben qué pasó?… Pasó que mi jefe, un hombre bastante mayor pero muy engreído, (él está convencido que tiene veinte años y que además es lindo)….Bueno, estaba él -como de costumbre-; hablando con mis compañeros (casi todos chiquilines de entre veinte y veinticinco años, un poquito inmaduros, pero es entendible… son gurises…no hombres grandes, shhhh), haciéndose el crack, mirando revistas con fotos de mujeres, y sí… ¡qué van a mirar!

Empezaron a hacer comentarios, que yo ignoraba (o hacía que no escuchaba, para qué les voy a mentir…), hasta que no sé qué fue lo que dijo él, hombre grandecito, y  salté como en trampolín:

 -Pero señor, usted discúlpeme no…. ¿No se da cuenta que está bastante grandecito para mirar a esas chiquilinas?
(Y todavía, como no me alcanzó le dije): - ”Digo, porque usted tiene hijas mayores que ellas” como diciéndole (usted es viejo para mirar a esta gurisa, ¿¿¿vio????).
Y luego que terminé de decir la última palabra, fue como que él mirara al diablo, me llamó aparte, y yo ya supe que me iba a salir caro, porque recién ahí me percaté, que había en su despacho personas que no eran de nuestro departamento. O sea: quedó pegado como un chicle, y yo como Cascola. 

 

 

jefeenojado

Después le dije que son todos la misma cosa, qué necesidad de estar mirando fotos, si tiene a su señora, hijos, etc. (a mí qué me importa, pero ya que estaba, desquité con este hombre, que si bien no es santo, tampoco se merecía semejante discurso, o al menos de mí, no lo merecía).

Y ya que estaba, le hablé de Enrique también.

Me pasó eso: Me acordé de Patricia y ¡paf! Y, ¿saben qué?: me suspendió por diez días, por faltarle el respeto. Sí sí; pero yo me siento que perdí 50 kilos, porque le dije de todo. En realidad es catarsis que hago, y la impotencia de no ver a Enrique, hace que me la agarre con este hombre…Me siento bien por dentro, porque le dije todo lo que tenía ganas, …pero era para Enrique, no para él.

Saqué todo el dolor, pero lo único que lo canalicé con la persona equivocada, y ahora me siento mal, además por supuesto que no corresponde, de ninguna manera.

Y sí. En realidad ¿a mí qué me importa a quién mira o deja de mirar este hombre que es mi superior? Nada. Eso me importa: Nada. Pero me vino a la cabeza Enrique y Patricia, con su cuerpito de fideo mal amasado, que es la pasta por la que muere Enrique y todos los hombres, y me dio un ataque de celos.

Sí. ¿Y qué? Sssss

Me contuvo mi amiga, y me aconsejó aprovechar estos días para ordenar mi cabeza, y hacerme una escapadita a Brasil.

Pasando cuenta y resumiendo, en vez de descansar estos días y darme manija con mi contestación totalmente desubicada a mi jefe, me voy a Florianópolis. 

Ahora, voy a pensar en mi viajecito flash, que no es tanto dinero, y que me va a venir bien para sacarme toda esta bronca y pensar cómo voy a arreglar ésto.

 Además, hace más de ocho años que no viajo, y extraño eso. Me estoy tratando de convencer a mi misma, con la ayuda de mi inseparable amiga, y me estimulo con esta canción, que cada vez que estoy mal, me levanta el ánimo…

http://www.youtube.com/watch?v=22tV6Kcbwqw

gorditadeviaje

Sé que ustedes dirán que estoy loca, y lo peor es que tendré que darles la razón.

Mis amigas me dicen que me vaya, y en realidad me dicen que estoy un poco alterada con esta angustia que guardo, y que un viaje me vendrá como anillo al dedo. En fin…

Si voy, les contaré cómo me fue, y si no me fui, también, pero díganme… ¿le pido disculpas a mi jefe a mi regreso, o no? Con lo orgullosa que soy, me voy a morir de vergüenza…

Ya me veo… “Eh… señor, sepa entenderme, tuve un momento que se me disparó de las manos, estoy en una edad difícil, tengo problemas hormonales ¿? (es mentira), cierto sería si le dijera “problemas mentales momentáneos”…¿Eso tengo que decir???

En otras palabras mentirle en la cara… No me simpatiza la idea.

También es cierto que las gorditas celamos un poco cuando escuchamos o más bien “vemos” a los hombres derretirse por estas “señoritas-señoras” que en su mayoría carecen de cerebro, pero es lo que los hombres menos miran… Sí, sí, está bien. Estoy celosa. De todos. Enrique no me llama, y detrás de Enrique está Patricia, que es otra, pero en vez de “botinera” -como les llaman ahora a las mujeres bonitas que andan detrás de los jugadores de fútbol-, yo les puse “billetera”. No sé si soy clarita…

Ahora lo que les pregunto: ustedes creen que cuando me reintegre al trabajo, ¿tengo que disculparme con mi  jefe? Yo no quiero disculparme, porque además, considero que si bien salté mal, lo que dije es la pura verdad.

Por ahora, me voy climatizando escuchando esta canción que me da fuerzas… y por unos días: adiós Enrique, adiós jefe, y hola Brasil.
gordita-con-helado
Ojalá pueda desenchufarme del todo, porque por culpa de esta discusión, cuando llegué a casa, me pedí una pizza con muzzarella y rematé con un mazzini, que me encanta. Pero ahora tengo miedo de pesarme.
gorda con pizza

Tengo que decirles mis tropezones también, sabrán entender los ataques de celos ¿no? ¿Quién no los tuvo alguna vez?

 

No sé, qué les parece… ¿Cómo puedo arreglar ésto para poder volver a mirar a mi jefe? No dejen de escribirme, porque estaré pendiente de esta contención que hice de este blog. Y aunque sea, iré cada dos días a un cyber en Florianópolis. Si es que me voy, sino también se los contaré.
Acabo de quebrar mi dieta por la suspensión, por mi jefe, por Enrique, por Patricia, o quizá por mi gran inseguridad…Mmm, …la dejo ahí mejor, y espero sus recomendaciones, o consejos u opiniones…