Adiós queridos lectores

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Estimados amigos:
Espero se encuentren bien. 

Luego de pasar unas “mini-vacaciones” en el Este, y desenchufarme de la rutina diaria, hoy regresé a mi casa.

Cada vez que subo online un nuevo post, tengo que estar preparada y aceptar que es muy posible que no todo el mundo me “tire flores”.

Además, debo tener presente que es factible me encuentre con comentarios que discrepan conmigo, y eso me enseñará a ver distintos puntos de vista sobre el tema que toque en ese post.

Hasta ahí, perfecto. Uno se enriquece con la opinión de todos. Todo el mundo aprende del otro.

Sin embargo, hay detalles de entre casa que me gustaría contarles… Ustedes se preguntarán “¿qué quiere decir Noelia con detalles de entre casa”?

Resulta que un día leyendo el diario El País, me encontré con una nota donde nombraban el espacio digital, y se me dio por ingresar aquí. Así fue que descubrí este  sitio: “blogs de El País Digital”.

Al ver que lo que yo escribía lo podía manejar desde casa, antes de ir a mi trabajo, o de madrugada, me dio ánimo para seguir haciéndolo…

Me resultó muy gratificante el ver mis ilustraciones en un cuadradito chiquito que sale al poner la dirección de este prestigioso medio de comunicación.

También me pareció y me es muy enriquecedor el recibir comentarios. Enriquecedor y muy útil, ver los distintos puntos de vista de aquellos que leían este blog de una mujer que lo titulaba con un nombre tan patético como “Venceré mi gordura por amor”. ¡Bueno ché, eso sentía, y eso escribí!

Sin embargo, hoy temprano, cuando me dispuse a revisar los comentarios, me encontré con cuatro opiniones que no tienen calificativo, pues si digo que son vulgares me quedo muy corta.

Por ese motivo, y teniendo en cuenta que empecé este blog por una cuestión de peso, primero les cuento que ¡sí se puede (si uno quiere)! Hoy me pesé, después de tanto tiempo, y peso 64 kilos. Me quedo ahí. Basta. Estoy muy bien, y saludable. Llegué a la meta.

Sin embargo, no tengo motivo alguno, ni fortaleza (en este momento) para recibir agravios, cuando no doy motivos, pues se supone que este blog lo leen adultos. Digo se supone, porque los disparates que recibí realmente me provocaron un DAÑO  y no tengo razón ni fortaleza, en este momento, para soportarlo.

No, no puedo seguir escribiendo y tampoco tengo ganas. Creo que eso es lo fundamental para llevar a cabo cualquier tarea que uno emprenda. Si no me siento bien, ¡no puedo hacerlo bien!

Y no puedo.

Entonces, me voy primero que nada dándole las gracias a las autoridades de El País, que no tengo el gusto de conocer y aún así, me dieron la oportunidad gratuita de escribir un blog de libre acceso para todo el mundo.

Luego, a todos aquellos que leyeron mi espacio y participaron.

Todas, absolutamente todas las opiniones para mí son enriquecedoras, porque -como ya dije- todos aprendemos de todos. ¡Es así!

Y una última reflexión, que la voy a poner como imagen, y que ilustra esta despedida.

Sería muy provechoso que más de uno la leyera, la recordara y la aplicara, para no hacer daño gratuito a una persona que no conocen.

(La imagen no es de las mejores que digamos, pero por si no logran una lectura eficaz, les escribo el texto que contiene. El mismo, es concreto y entendible, corto, prudente y la verdad…se lo diría a más de un personaje).

“Sabes Mi Nombre

Pero no MI HISTORIA

Has oído lo Que He Hecho

Pero no por lo que HE PASADO

Sabes donde Estoy

Pero no de Donde Vengo,

me ves Riendo

Pero no sabes lo que He Sufrido,

DEJA DE JUZGARME.

SABER MI NOMBRE

NO IMPLICA CONOCERME.”

 

Un abrazo a todos y muchas gracias por acompañarme en este camino de aprendizaje.

 

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La telaraña de la compulsión por comprar

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Hola amigos:
Antes de revisar este post, me estaba duchando, y cuando ingresé para ver si tenía algún comentario, me encontré con el de Verónica Rodríguez, quien me solicitó escribiera algo sobre este tema. Desde ya, mi agradecimiento por el interés de leer mi opinión.
La verdad lo hice apurada, espero les guste.

El trajín diario muchas veces nos lleva a adquirir productos que en verdad no necesitamos. ¿Acaso estamos intentando con esto, llenar un vacío que solo calma el hambre de cada uno, por unos instantes? Cuando digo hambre, estoy refiriéndome a las carencias emocionales, esas que no podemos llenar con cosas materiales. Por eso, nos calma momentáneamente.

Me pregunto si la sociedad de consumo en que vivo no me terminará enfermando, como tanta gente que tengo alrededor, y muere por tener el último modelo del iPhone que se encuentra en el mercado… Eso sí, para la cena: refuerzos de mortadela. Pero ¡tienen el último teléfono de moda! ¡Qué les importa comer comida chatarra y no una comida casera, como debería ser!

 

Me parece que la sociedad uruguaya está viviendo lo que habla Zygmunt Bauman en su libro: “El Amor Líquido”. Y sí, porque ustedes dirán: ¿qué tienen que ver las compras materiales compulsivas con el amor? Señores: ¡tiene que ver y mucho! Es el mismo perro con distinto collar.

Nadie se va a morir si no tiene un LCD en su casa o menos aún, si no tiene televisión por cable. Me parece que el tema en cuestión son las distintas aristas que el tiempo, la educación, los valores que tiene la sociedad uruguaya en este momento, están totalmente distorsionados.

 

Recuerdo cuando aún era chica, el esfuerzo de mi padre por llevar el pan dignamente a la mesa. Y a mi mamá cocinando horas y horas. Se pasaba el día en la cocina: su lugar más visitado.

Nunca tuve lujos, pero tampoco me faltó nada. Y lo digo muy, muy orgullosa. Pero también tuve educación en valores, una mirada bastaba para saber cuándo había hecho algo mal, fuera de lugar. Existían cosas tan valiosas -que hoy parece que muy pocas personas conocen-: Respeto, Gratitud, Dignidad. Personalmente, soy una convencida que si alguien carece de alguna de estas tres cosas, la verdad deja mucho que desear como ser humano.

 Hace poco, cuando cursé la Escuela de Comunicación Social, -como ya saben-, quedé perpleja ante el trato de los alumnos adolescentes hacia la figura del profesor. ¡No lo podía creer!
Las clases eran verdaderas hecatombes, y el pobre o la pobre profesora de turno, debía hacer malabarismos para que sus palabras fueran atendidas.

Todo está relacionado con la sociedad de consumo. Todo se entreteje como una gigantesca telaraña que nos atrapa. Habemos unos pocos que vamos zafando aún, convencidos que no es el camino hacia la felicidad.

  

Hay mujeres que van al Shopping, y se gastan lo que no tienen….¡por saciar, vaya a saber qué carencia!….He ahí el punto: ¿llenar qué?

Digo yo: si tengo en casa una televisión que funciona, y se ve bien, ¿por qué tengo que acceder -si no tengo los medios económicos para hacerlo-, y a como dé lugar, a comprarme un LCD? ¿Qué busco con esa compra?

¿No será mejor rascar un poquito en el interior de cada uno y ver qué es lo que intentamos llenar con esa compra?
Vuelvo a citar al autor Bauman. Él hacía referencia a que “antes se amaba mucho mejor”. Y también, podemos observar que antes, cuando se rompía algo, se mandaba a arreglar. No se tiraba para comprar uno nuevo: sea heladera, ropa, radio, etc.

En el amor pasa lo mismo. En vez de intentar salvar una relación, se descarta, tal como si fuera una naranja que exprimimos su jugo, y tomamos otra al ratito…

Me parece que tenemos mucho que aprender de los animales, en este y en todos los sentidos.

A mí personalmente no me sacia el comprar cosas, -porque como persona y mujer que soy, tengo mis vacíos también-, pero comprar “cosas”, no creo que sea la solución, porque justamente lo que tengo para llenar no lo compro con dinero.

No creo que nadie que tenga una carencia, sea capaz de adquirirla con el vil dinero. Comprar compulsivamente, es una anestesia local a la herida. Pero no es la cura….

Sin ir más lejos, hace unos días perdí a un queridísimo compañero de trabajo. ¡Toda una vida trabajando! Como soy bastante histeriquita con el tema de no llegar tarde a mi trabajo, y el velorio comenzaba a las ocho de la mañana, llegué tempranísimo, hice lo que debía estar pronto en el lugar de mi trabajo, y me fui al velorio.

A las ocho en punto no había nadie. Estábamos el portero, una corona, -no digo mi compañero pues para mí los seres queridos no están ahí-, (voy por respeto hacia su recuerdo), y yo.
Eso fue una verdadera cachetada de la vida.

Mi querido compañero, solidario, amable, simpático, y todos los adjetivos buenos que quieran agregarle, estaba en ese cajón. Su cuerpo sin vida allí, y yo dura, quieta, sin poder creerlo, parada mirándolo…

Me pregunto: ¿si yo tuviera todo el dinero del mundo, podría devolverle la vida? No,¿verdad?

Entonces señores, no nos dejemos manejar como verdaderos títeres por esta sociedad de consumo, porque vamos a terminar consumiéndonos a nosotros mismos, por -y valga la redundancia-, no poder “consumir”.

Tratemos de ser lo más perfectos posibles como personas, para no morir nunca, como mi compañero, que no murió, ni morirá. ¿Saben por qué? Porque fue una persona de bien. ¡Un grande!

¿Por qué mejor no intentamos consumir más amor, más solidaridad, más aprendizaje, más enseñanzas que la vida nos da todos los días, más cariño, más respeto, más amistades verdaderas y no de plástico?

Acaso, ¿eso no es lo que nos hace feliz?

Mi humilde opinión es:

El secreto no es tener y tener, sino aprender a ser felices con lo que tenemos.

Noelia

 

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La desgracia de enamorarse de un hombre casado

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De manera sorpresiva, recibí la propuesta de Liliana, quien me pidió escriba mi opinión acerca de aquellas mujeres que aman a un hombre casado.

Yo apenas soy una ama de casa, me permito decir ex gordita, y -con mucho esfuerzo por cierto-, porque la verdad me muero de ganas de comer una docena de bizcochos todos los días. En especial, cuando siento el perfume tentador a las siete de la mañana de la panadería que tengo cerquita de casa. Pero me contengo. Y así, sigo entre sesenta y cuatro y sesenta y cinco kilos.

En fin… Sin sacrificio no hay nada en esta vida.

 

Vuelvo al tema, “Enamorarse de un hombre casado”…

 

Para ser honesta, creo que toda mujer, en algún momento de su vida, tuvo un amor platónico, con ese hombre “prohibido”.

Me parece es un tema muy, muy difícil de tocar, porque se trata de sentimientos, y cada uno, de acuerdo a su mundo cognitivo y sensitivo tendrá su opinión al respecto. Pero no pasa por eso, porque los sentimientos están para sentirlos, y es muchas veces inexplicable traducirlos en palabras…

Además, las distintas sensibilidades, -que hay tantas, como personas habemos en este planeta-, hace imposible escribir nada, más que la opinión única y tan respetable como todas, de cada uno.

La mía, la diré contando lo que le pasa a una amiga, (no es a mí) –aclaro por las dudas- porque sinceramente, si me pasara, mi carácter sería ir decírselo en la cara, como entiendo debe ser, y bueno, después de todo, una no puede manejar los sentimientos. Tampoco tendría sentido si así fuera…

Una de mis mejores amigas, que tiene la gran desgracia, (a mi modo de ver) -aunque no soy dueña de la verdad-, padece esa situación: está enamorada hasta la médula de un hombre casado con hijos. Pero no es de ahora, desde hace años, y eso hace que no permita el ingreso a su vida, de ningún hombre, pues nadie se compara con “Él”.

Se imagina abrazándolo, besándolo, y es el amor más genuino que conozco, en ningún momento habla de sexo.

Este hombre la trata desde siempre muy amablemente, y por supuesto, aunque fuera soltero no se fijaría en ella, ni por casualidad. ¿Por qué? Porque nos guste o no, el ámbito que él frecuenta de acuerdo a su clase social, no tiene nada que ver con el de ella. No lo imagino acompañándola un domingo a la feria. O decirle, -como ella sueña- “mi amor, trae la carne para hacer el asado”.

¡Tan difícil es encontrar las palabras adecuadas para hacerla entrar en razón sin lastimarla! Pero, luego de varios años de esperarlo, y yo de escucharla sobre las virtudes de ese “Hombre tan especial”, que no se me ocurrió mejor idea, luego de varios intentos, de decirle que le preste atención a la letra de esta canción que pondré en un video al final de este post.

No voy a mentir: muchas veces, quise ser cruel, pero a propósito, para hacerla reaccionar, para que se dé cuenta que solamente está perdiendo años de su vida, TIEMPO, y con mayúscula a propósito, pues -como dije-,es casado y tiene varios hijos. Además de pertenecer a otra clase social. Hablar de “clase social” la verdad no me gusta, pero en este caso es necesario.

Es mentira que eso no pesa. Pesa y pesa mucho. Aunque fuera libre este encanto de caballero, que conozco, no sería su esposo.

La vida me lo enseñó. Puede ser una excepción, pero sinceramente, Liliana, mi lectora, me pide mi opinión y es esa. Honestamente no, no creo que sea un camino a la felicidad. Más bien, todo lo contrario.

Entonces le dije a mi amiga, luego de varios diálogos, discusiones, explicaciones, “nadie deja a nadie”, “y si dejara a su señora por ti: pensaste: ¿realmente, te sirve un hombre que abandona a su familia por ti?
¿Te sirve un hombre que deshace su hogar por ti?
¡Eso no le sirve a ninguna mujer!”

¡Reacciona! Tienes un futuro brillante por delante. ¡Por favor!

Pero… esta vez, en vez de gastar en palabras que hasta ahora fueron de papel, pues lo que dije, y repito, -una y mil veces-, le entró siempre por un oído y le salió por el otro, ahora opté por decíselo a través de la música.

Ella sigue suspirando cada vez que lo ve. Y aclaro: jamás el caballero le dio ni una pizca de nada. Ni esperanzas, ni diálogo al respecto. ¡Es el hombre que toda mujer quisiera tener! Lo reconozco, pero en el fondo, estoy convencida que él sabe del amor de ella, y por delicadeza, simpatía, Hombre con mayúscula, juega a que no se da cuenta.

Ayer le dediqué esta canción, y le dije que hiciera de cuenta que pasaron -no muchos- años, (pues tiene casi mi edad), y que se imagine a ella escuchando este tema, es más, interpretando en su conciencia esta canción.

Le supliqué (y eso que suplico solamente a Dios), que más que escucharla, se vea a sí misma en esa situación. Que no solamente la escuche, sino que sienta en su conciencia la letra de esa canción, en qué terminará su vida, si sigue con esto que no es más que un capricho.

Mi amiga me ofendió, me gritó. Pero antes de despedirse con llanto en sus ojos, y en los míos, me dio el abrazo más fuerte que recibí en mi vida.

¿Alguien padeció esta situación?

Reconozco que este hombre, es un hombre con mayúscula, caballero, sincero, fino, tiene todo para que una mujer enloquezca por él.

No hablo en absoluto de su belleza física, -que la tiene y de sobra-, la verdad perfectamente lo elegiría como “la belleza en persona en un hombre”, sino que es dueño de una belleza interior magna. Esa, que con el tiempo se enfatiza en vez de esfumarse, como la belleza física. Creo que a medida que envejezca, será más bello.
Pero ella no entra en razón.

¿Qué hacer?
Otra cosita: somos pésimas mintiendo. Y estoy más que segura que él es conciente de eso, y la trata más que bien, pero no es más que un trato de delicadeza, fineza, y por no herirla, juega a que no se da cuenta. Es decir, un Hombre con todas las letras.

Entiendo que lo ame, pero no comprendo que no sé dé cuenta, de su pérdida de tiempo, pues se le está yendo la vida.
Porque amigos, el tiempo pasa, ya no somos niñas ni adolescentes, y el tiempo además de pasar, no perdona a nadie.

Cariño mío…

Observación:

Sugiero escuchar toda la letra de esta intérprete que en forma magnífica nos sumerge dentro de este tema tan hermoso.

Hay partes que coinciden en su totalidad con la situación de mi amiga. Pero ella nunca estuvo con él. Sin embargo, hay frases de la canción, que -soy conciente-, son más que crueles.

No encontré otra forma para ayudarla. Me cansé de buscar caminos para que entre en razón.

Parece que ya la escuchó como tres veces, y si eso me va a costar una amistad, mala suerte. Pero si con esta actitud la ayudo a olvidarlo, habré logrado mi objetivo. Porque en definitiva, lo que más me importa es su felicidad.

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¿Quién dijo que el sexo es patrimonio varonil?

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Estoy tan indignada, pero tan indignada. ¡Parece que viviera en una sociedad del paleolítico!

Resulta que voy al gimnasio -como saben-, y allí tengo un grupo bastante grande de compañeros de rutinas de actividades aeróbicas.

Ayer con todo el grupo, decidimos ir, luego de la clase de Spinning, a la cantina que está dentro del club, para tomar algo y charlar un poco.

  

 

Allí conversamos un rato, y en la charla surgió el tema sexo.

Una compañera empezó diciendo, que en la sociedad de hoy está muy “desvalorizado” cosa que comparto absolutamente, pero de repente, Hugo, uno de los más veteranos lanza la frase:

 -“La cosa es que los hombres, a diferencia de las mujeres, necesitamos tener sexo sí o sí, es decir, es una necesidad”

 Y a mí, ¡qué quieren que les diga!, esa frase me sacó de la Noelia normal, y me puso tan rabiosa que le dije:

 -”Ah, mirá vos, así que los hombres necesitan sexo”… ¡Tomá!

- “Y qué, ¿las mujeres no necesitamos sexo?

Y ahí, mamita querida, se armó la hecatombe, pues empezamos a discutir por qué razón si al hombre se le permite hacer catarsis -por llamarlo de alguna manera- de su necesidad sexual  sin juzgarlo, a la mujer no.

Porque si lo hace la mujer, va a recibir una cantidad de adjetivos que todos conocemos.

 

-¡Ay, mamita querida!

-De repente, empezó con toda insolencia a decir: -”el hombre es hombre”-.

- Y yo no me quedé atrás y le dije: “ ¡y la mujer es mujer!”

-Y todavía agregué: “¿Y con eso qué?-

Sssssssssssssssssss

 

¿Qué pasa por ejemplo si yo mantuviera relaciones sexuales con un hombre todos los días, sin amarlo? Supongamos que tuviera esa necesidad.

¿A quién le importa?

¿Por qué un hombre puede hacerlo y yo no?

Pensemos en frío.

 

¿Es esta una sociedad machista o me estoy volviendo muy liberal?

¡La pucha!

Me parece que este año vengo con todo….

 

No es que esté como loca en el peor sentido o que me haya aflojado de abajo. Es que me tiene harta que el varón considere que tiene privilegios hasta en esto, y que se atrevan a juzgar a la mujer.

¡Vamos! Yo no estoy muerta por tener sexo y ellos tampoco deberían estarlo, pero piensan y actúan como si fueran sexópatas. Lo que no quita que el sexo sea exquisito y muy gratificante.

 

¿Ustedes qué opinan?

 
 
 
 
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El poder del abrazo de la verdadera Amistad no tiene precio

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Estoy tan, pero tan contenta que siento que el corazón se me va a salir del pecho.

¿Recuerdan a mi amiga del alma Marianela? Esa, que se fue a Canadá hace ya dos años. Dos años eternos, en el cual nos escribimos todos los días, y nos hablamos casi todos los fines de semana.

Ese será el tema de este post.
Resulta que a la vuelta de mis labores diarios, al llegar  a casa, el portero me dice:

-Noelia: hay alguien esperándola, al fondo del corredor, (el corredor es la entrada al estacionamiento).

¿?

-¿En el estacionamiento me está esperando? –pregunté más que sorprendida.

- Sí, sí, usted camine que está ahí… -dijo aseverando lo que había dicho y señalando el lugar.

Y ahí fui, un poco descreída y con la seguridad que el hombre de tantas horas de estar sentado, se había confundido. Yo creí que quien estuviera allí, estaría esperando a la otra Noelia, la que vive en el apartamento debajo del mío. 

Caminé, y caminé hasta que siento un sonido parecido a un silbato.

Al girar, mis ojos no dieron crédito a lo que vieron.
 

 

 

¡Gracias Dios! Grité desesperada, más que contenta.

-Te voy a matar, siempre me hacés lo mismo, -le dije-

-¿Querés que me venga un infarto o qué?

-¿Por qué no me avisaste que venías, mi Marian!

-¡Gracias Dios!, -¡Gracias Dios! gritábamos como locas…

¡Ahí estaba Marianela! Mi amiga del alma, aquella que se fue hace mucho, pero para mí se fue hace mil años, porque no hay día que no la recuerde. Es más que una hermana en mi vida. Nos miramos y sabemos lo que pensamos. Es un Amiga con mayúscula.

La verdad soy una mujer muy dichosa, porque si bien tengo tres Amigas, y lo escribo con mayúscula, porque mi concepto de Amistad es bastante profundo, Marianela fue, es, y será la que más me conoce, la que más sufre si estoy mal, es recíproco, pero por distintas circunstancias de la vida, hoy está en Canadá. Es quien “me aguanta la cabeza”, mi cable a tierra.

 Mañana es su cumpleaños, pero será imposible verla, pues vino solamente a realizar unos trámites y debe irse mañana mismo.

 

 

El poder del abrazo es fantástico. Es inexplicable, el cariño genuino, el amor por una Amiga es eterno.

Decidimos ir a cenar.

 

Desaparecieron todas las preocupaciones que yo tenía antes de verla, tan solo con su abrazo de oso. Tiene ese poder mágico que solamente las Amigas de verdad saben proporcionar.

Nos pusimos al día hasta la madrugada, cenamos, charlamos, nos reímos, lloramos, todo en casi cinco horas….

Rematamos con un helado.

 

¡Ojalá todo el mundo pudiera tener una amistad así de verdad!

Tener una persona que aunque esté a kilómetros de distancia, es capaz de hacernos sentir que está al lado nuestro, cuando muchas veces tenemos tantas personas que nada nos dejan, que nada saben de nosotros, que no tienen el más mínimo interés de saber, de nuestros problemas, y que, estando cerca no son capaces ni siquiera de intentar entendernos, y peor aún se dan el lujo de hablar de nosotros, me hace sentir que soy más que millonaria al tener una Amiga de verdad.

Los que hablan…¡Si supieran en realidad mi verdad, y la verdad de la gente que como yo no habla mucho, más de uno se caería de espaldas, y le pediría perdón a Dios, por tanto daño gratuito! Por juzgar, sin saber.

Porque yo no soy quien para perdonar a nadie. Pero… Hay cosas que hieren mucho.  

Pero Marianela es uno de los tantos regalos que la vida me dio. O mejor dicho, me gané ese regalo divino que se llama Amistad.

Porque los amigos se ganan. Y nosotras nos ganamos, tanto, tanto, que ni la distancia entre Canadá y Uruguay nos pudo separar ni un poquito. ¡Al contrario!, cada vez estamos más unidas.

Mi corazón está donde está el de ella, y es recíproco.

Somos AMIGAS.

Cuando nos despedimos, nos dijimos solamente chau, como si nos fuéramos a ver mañana, y quién sabe cuando nos volveremos a ver… ¡Pero no importa! siempre estamos de una u otra forma juntas.

Me sacó las tristezas del día, que las hubo. Pero por supuesto, quien las provocó ni se enteró.

En fin, brindo por ti Marian, por nuestra amistad, por tu esposo que bien te cuida y porque pasé una de las mejores noches de mi vida.

Se me fueron todos los dolores físicos, y ¡los peores!…los del alma se esfumaron.

Te quiero mucho.

¡Feliz Cumpleaños Marian! ¡Feliz Cumpleaños Amiga mía!

 

 

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Adiós Whitney Houston

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Cuando era adolescente, una de mis cantantes preferidas era Whitney Houston, me maravillaba su voz, será que entre todos los sueños que tenía, uno de ellos era ser cantante. Otro, que la vida hizo que dejara en el baúl de los recuerdos.

 
¡Para qué hablar de su película con Kevin Costner! estoy segura fui una de las primeras espectadoras de ese film, y ahí además tenía el plus del enamoramiento platónico que él me inspiraba, además de la voz de ella tan potente e incomparable a mis otras artistas predilectas: Madonna y Cindy Lauper, entre otras.

Se fue Whitney y esto se relaciona con el tema de las drogas. Y por supuesto, -se habrán dado cuenta-, lo traeré a la sociedad en que nos toca vivir.

Hay muchas clases de drogas en nuestra sociedad.

Pero ¿qué entendemos por droga? Droga es una materia prima de orden biológico que sirve para elaborar medicamentos.
-Hasta ahí, perfecto- Se podría decir que sirven para “curar”.

Las drogas, además, pueden ser entendidas como todo vegetal o animal, órgano, o producto que se obtiene por distintos métodos que tienen una composición química, que producen una acción farmacológica en terapéutica.

Pero hay muchos tipos de drogas. Las distintas sustancias se podrían clasificar en una o varias (mixtas): depresores del sistema nervioso central, (enlentecen la actividad nerviosa y el ritmo de las funciones de todo el cuerpo), las drogas estimulantes (que activan el sistema nervioso en forma general, y dan lugar a un incremento de las funciones corporales), los alucinógenos, que también se conocen con el nombre de Perturbadores. Estos últimos producen un estado de conciencia alterado, y en el ser humano su efecto es que deforman la percepción.

 

Como no soy médica digo esto que es lo que sé del tema, en términos generales. Pero la droga, como todo en la vida tiene la “parte buena” (si la entiendo en términos de medicamentos que sirven para calmar determinada dolencia) y la parte mala. Porque por ejemplo: si yo tomo una aspirina me calma el dolor de cabeza, si tomo cincuenta, lo más factible es que termine internada por intoxicación.

 

A lo que voy es: ¿es tan insoportable el peso que tenemos que llevar los seres humanos en nuestras espaldas, que necesitamos drogarnos? Digo, porque durante toda mi vida padecí dolores fortísimos de columna y tuve que ingerir muchos medicamentos. Gracias a Dios hoy no los tomo más. Pero… droga, lo que se dice droga, nunca probé. Sin embargo, hasta los medicamentos que nos “hacen bien” en exceso, pueden llevarnos a ser dependientes.

Y una vez que se depende de algo, es muy difícil abandonarlo.

Pero… ¿cómo se puede combatir este mal?

Porque Whitney Houston, fue un ícono tanto en su belleza vocal como artística, y pasó a ser tapa de revista cuando cayó en las drogas. ¿Pero cuántos jóvenes en nuestra sociedad consumen drogas y como no son populares, artistas, no lo sabemos?

Y ojo que no me estoy sacando del grupo, pues tengo varias adicciones entre ellas soy adicta al cigarrillo, y al trabajo. Me gusta hacer, hacer y hacer. La quietud no va conmigo. Pero hablo de drogas pesadas…Aunque el cigarrillo puedo jurarlo es una de ellas, pero claro, es una pelota que pateamos hacia adelante, no voy a morir mañana, sin embargo sé el fin que me espera pues lo viví de cerca.

Personalmente, creo que el consumo de drogas es un afán de huir de la realidad en que se está viviendo, es una válvula de escape momentánea. Es un camino de ida, muchas veces sin regreso. Porque como su propio nombre lo dice, hoy se toma una, mañana esa “una” no produce el efecto que se busca y se aumenta la dosis, y así sucesivamente hasta perder el control.

¿Pero cuál sería la manera de zafar de las drogas como la cocaína, pasta base, heroína, inhalantes, LSD, etc.? Esas que llevan a matar a sangre fría a un inocente sin tener la más mínima conciencia del acto.

Supongo es muy difícil salir de las drogas, primero que nada porque para acceder a ellas, hoy es muy fácil.
Además, los medios de comunicación, favorecen también el consumo de drogas cuando promueven valores distorsionados, como el placer y la satisfacción como meta de vida, pertenecer a determinado grupo, el vivir el momento, etc.).

La presión de los “amigos” también hace que los jóvenes se vean iniciados en el consumo de sustancias tóxicas.

Pienso que el ambiente familiar, cuando es bastante permisivo, es una puerta abierta al acceso de estas sustancias que destrozan al ser humano. Así como también los factores: soledad, baja autoestima, problemas afectivos, económicos, etc., todos son ventanas, puertitas abiertas a este veneno llamado: drogadicción.

Yo no tengo la respuesta a la pregunta:  ¿cómo dejar las drogas? Sé de la existencia de diversos centros de rehabilitación y muchos tipos de tratamientos para dejarlas, pero sostengo firmemente que donde hay un hogar donde se contempla a los niños, adolescentes, donde hay diálogo permanente y donde se mama una buena educación, es una de las mejores formas para cerrar la puerta a alguien que si se instala luego será muy difícil sacarlo de casa.

Que en Paz Descanse Whitney y ojalá algún día podamos entre todos erradicar este mal del planeta.

 

Hoy me despido con tristeza, porque una gran cantante a quien siempre admiré se fue. No sé si fue por drogadicción o cuál fue la causa de su fallecimiento, pero sí tengo claro, había caído en ese infierno.

 

Noelia

 

 

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El Amor, la necesidad de amar y la enseñanza de los animales

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El Amor no se busca, se encuentra. Al menos esa es mi filosofía de vida, y Pablito, mi eterno amigo de la infancia, que me declaró su amor “en silencio”, la verdad me dejó estupefacta. Tanto, que esperé muchos días para sostener una conversación honesta con él.

 

 

 

¿Por qué no me lo dijiste antes? -le dije- ante su mirada atónita, enamorada, que recién me percaté sabiendo sus sentimientos verdaderos.

Me dijo que toda la vida me quiso, pero no tuvo valor de decirme nada, porque yo no mostraba interés alguno en él como hombre.

Y la verdad es que no lo amo, y sé fervientemente que la amistad de alguna manera se verá afectada. Él sabe casi toda mi vida, cada detalle, cada lágrima derramada por los golpes de la vida, cada alegría, cada triunfo, y yo suponía sabía todos los de él. ¡Y los sabía!, menos este sentimiento que ocultaba por mí.

La charla fue amena, pero no pude simular mi disgusto ante su silencio. Porque de haberlo sabido, no hubiera sido cruel al contarle mi entusiasmo con Gustavo, con Gabriel. ¡No, no se lo hubiera contado!

Hoy desperté llena de esperanzas como todos los días, pero con una paz interior de haber aclarado todo con Pablo que me hace aún más feliz.

Estoy muy entusiasmada porque este año, en vez de anotarme en el Taller de Escritura que les había contado iba a realizar, haré algo más comprometido; estudiaré profesorado de Idioma Español, pues antes no lo pude llevar a cabo por el límite de edad que habían puesto para anotarse.

Hoy ya no hay límite de edad para ingresar al Instituto de Profesores Artigas “IPA”, y como se aproxima mi cumpleaños, pensé ¿”qué mejor regalo que obsequiarme el inicio de una carrera que siempre quise hacer”?

Por supuesto soy muy conciente del sacrificio que eso implicará después de tantas horas de trabajo. Pero es algo que haré con gusto, será un placer pues me fascina la materia.

 

 

Así que, más entusiasmada que nunca, espero lo mejor de la vida, con optimismo, buena onda, no espero “un día más”, porque a la vida hay que ponerle azúcar, pimienta y sal. Sino ¿de qué vale levantarse si no hay sueños, alegría de tener la duda de qué nos traerá un día nuevo?

Así que, con toda la energía estoy dispuesta a dedicar mi tiempo al trabajo y al estudio. El Amor aparecerá cuando tenga que llegar.

Cuando sea el momento el Amor dirá “presente”. Pero no lo esperaré cruzada de brazos, ¡qué esperanza! No lo hice nunca y menos ahora. De mientras me preparo, me cultivo, por y para mí.

No hay que ir detrás de él, porque el Amor está en uno, y si llega la pareja, bienvenida sea. Solo espero que cuando llegue se trate de una persona que quiera formar un hogar, algo serio, y no esté para estupideces. Y me dé un poquito más de azúcar, un poco más de pimienta y algo de más sal que la que yo hago que tenga mi vida todos los días.

 

Esta fábula de alguna manera se relaciona con mi situación con Pablo, y me hizo reflexionar no solamente sobre eso, sino sobre la sociedad en su conjunto. Un tema del cual escribí en varios post. ¿Y si la sociedad toda se atreviera a aplicar la sabiduría de este animalito? 

 

Personalmente creo que vale la pena leerla.

 

“La fábula del Puerco Espín”

 

 

Durante la Edad de Hielo, muchos animales murieron a causa del

frío. Los puercoespín dándose cuenta de la situación, decidieron

unirse en grupos. De esa  manera se abrigarían y protegerían entre

sí, pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más

cercanos, los que justo ofrecían más calor.

Por lo tanto decidieron alejarse unos de otros y empezaron a

morir congelados. Así que tuvieron que hacer una elección, o

aceptaban las espinas de sus compañeros o desaparecían de la Tierra.

Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos. De esa forma

aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con una

persona muy cercana puede ocasionar, ya que lo más importante es el

calor del otro. De esa forma pudieron sobrevivir”.

 

 

“La moraleja de la historia es que la mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo aprende a vivir con los defectos de los demás y admirar sus cualidades”.

 

 

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¿Y a mí qué me importa?

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Tuve muchos comentarios en el post que escribí sobre la sociedad, y me empeciné en hacer algo así como un humilde análisis, pero desde lo personal. No soy socióloga, aunque leí bastante esa materia, pero soy parte de esta sociedad, la padezco, la sufro y por eso, reflexioné en unos cuantos temas:

Quizá algunos se lo hayan planteado, otros quizá no, pero últimamente estoy haciendo bastante seguido un análisis de todo lo que me rodea, y a mí misma en primer lugar.

Al texto lo titulé:

“¿Y a mí qué me importa?”

 ¿Qué me importa si me llaman vieja, solterona, engreída o si me trata mal la cajera del supermercado?

¿Qué me importa si el vecino tiene siete amantes, nueve, o ninguna?

¿Qué me importa si te dejó o lo dejaste vos a tu novio?

¿Qué me importa cuánto dinero ganas o qué haces al salir de tu trabajo?

¿Qué me importa si eres heterosexual, homosexual, si no hieres mi sensibilidad y a mí me respetas como persona?

¿Qué me importa que tengas un puesto superior al mío, pues eso hace que te admire, porque de alguna manera eso significa que: o eres más inteligente, más audaz, manejas mejor las relaciones públicas, supiste usar tu capacidad para ganártelo?

¿Qué me importa si estudiaste y te recibiste de Contador, Profesor o eres analfabeto?

¿Qué me importa si te llevas mal con tu familia, si te llevas bien, si tienes familiares o no, o si estás viviendo solo?

¿Qué me importa nada de ti, si no eres mi amigo/a?

Pero sí me importa y mucho:

- Que todos me respeten, así como yo respeto a los demás

- Que el vecino no me lleve “la carga” porque sabe que vivo sola –

- Que si me quieres contar si te dejó o fuiste tú quien dejó a tu novio, lo hagas desde el corazón, con la plena certeza que de mí esa información no saldrá. Que las diferencias con los demás, sirvan para unirnos y no para separarnos como personas – que si tienes una orientación sexual diferente a la mía, que soy heterosexual (me encantan los hombres), no intentes llevarme a probar cosas distintas. No me gusta que se metan en mi vida, si yo no lo hago con la de los demás. –

- Tus estudios poco me importan, pues de ti como persona no me aportan nada. Tu solidaridad, tu mano tendida, tu oído, y saber que recibiré una llamada tuya cuando estoy mal, y estarás allí si te necesito, eso, eso sí me importa.

-Si no eres mi amiga o mi amigo, lo único que me interesa es que exista una convivencia basada en el respeto mutuo, pacífica, es decir ”civilizada”. Esto en cualquier ámbito: club, gimnasios, oficinas, centros de ayuda a quienes lo necesitan, asociaciones en las que estemos como colaboradores, compañeros de estudios, etc.

Es decir, a mí lo único que me importa, es llegar a tu esencia y que llegues a la mía, pero eso es muuuuuy difícil, lleva muchísimo tiempo. Una amistad no se forja de un día para el otro, ni de un año para otro. Vivencias, llantos, alegrías, desgracias, horas y horas de paciencia, de empatía, discrepancias, hacen a una amistad genuina.

-La fidelidad, -componente esencial-, el mirarse a los ojos y saber qué piensa el otro ¡es todo un milagro! Pero en una sociedad donde el que tiene más que yo, ya sea dinero, estatus, cargo o lo que sea, donde estamos rodeados de personas que piensan que esos están en ese lugar, o tienen lo que tienen porque son “chantas”, o “robaron por eso tienen dinero”, o “son alcahuetes”, o “algo debe haber hecho para estar allí”….Mmmm, no creo que esa sociedad prospere. Más bien, volveremos a la ley de la selva.

No es sano, ni para todos en un conjunto que formamos llamado sociedad, y menos que menos en nuestra vida personal, donde para poder hacer un amigo, palabra valiosa si la hay, creo que hay que tener suerte, valor, y mucha paciencia.

Gracias a Dios tengo tres amigas que valen más que el oro. No más de tres. Después muchas “compinches de salida”, “compinches de fin de semana”, “compinches para ir a la playa”….

En fin, el tema es darse cuenta, valorar, y admitir que esas personas que están económicamente mejor que nosotros (conozco mucha gente de origen humilde y hoy tienen muchísimo dinero), conozco compañeros que a partir del esfuerzo lograron ser “Mandos Medios”, llegaron a ese lugar. Entonces, no puede ser que pensemos siempre lo malo. Eso habla de una sociedad paupérrima, mediocre.

En lo personal, creo que si pensara eso, ni siquiera me molestaría en ir a trabajar. Porque eso significaría que no hay esperanzas. Pero no de llegar a ser millonaria, ni a un mando medio… No, no, ¡qué esperanza!, pero sí de mejorar, prosperar económicamente por supuesto, e intelectualmente aún más.

Me importa y mucho, ver qué puedo aprender de ese “superior”, porque por más que yo le encuentre más de un defecto, supo ganarse el lugar, y no fue “alcahuete” de nadie, -yo no lo creo-, aunque algunas personas crean que así son todos. Yo no creo eso.

Hay muchos mandos medios que llegaron a través de su inteligencia, de su capacidad, de saber emplear el empeño, la sabiduría, y si bien el factor suerte influye, yo creo que va en  saber mover bien los contactos, saber el punto fuerte de uno, y seguir trabajando duro.

 Me parece que deberíamos aprender, aunque no nos interese tener ningún “poder”. Al menos en mi caso, “cargo” no me interesó tenerlo nunca. Lo que sí me importa es que a fin de mes, no tenga que hacer malabarismos con el dinero, que cada vez alcanza menos. Mejor dicho: no alcanza.

Démonos cuenta que el que tenemos enfrente, no es ni más ni menos que una persona como nosotros.

Copiemos lo bueno, no critiquemos, pero tampoco nos dejemos faltar el respeto por nada ni por nadie, pues si cada uno lo practicara, como sociedad… seríamos otra cosa. Es mi humilde opinión.

Esta fábula me hizo reflexionar mucho. No es de mi autoría, por eso las comillas.
Espero les guste.

‘Las lagartijas’

 

“En un lugar de este país, en el campo, vivían unas lagartijas que acostumbran, durante las épocas de heladas, hacer sus madrigueras en los techos de paja de las chozas típicas que se construyen en los poblados de altura.

Un día, dos de estas lagartijas que coincidieron en un mismo techo iniciaron una pelea que no tenía cuando acabar, el ruido que producían era espantoso«- ¿Oye, qué pasa?, ¿qué tienes?, ¿Qué quieres?, te rompo la jeta, te tumbo de un combo.
Suave, compadre, que te vas de boca, te piso la cola, te arreglo la cara. Te despacho de un solo golpe.

Eres bien macho, me achoro y te «Cuando de pronto se oyó por ahí:


¡Uyyyyy! Dijo el perro: No, no, no. Tenemos que separar a las lagartijas «tenemos que hacer algo para que no haya violencia en este pueblo «Y exclamó: ¡Todo el mundo tiene que levantarse! ¡Todos unidos contra la violencia estructural de este país!
De pronto en el pueblo, se produjo un silencio ante el llamado del perro. Nadie se levantó.

Entonces el perro decidió ir solo a separar a las lagartijas y « Pum, pum. Recibió dos golpes, escupió dos dientes y dijo: Uy, uy, uy. Yo solo no puedo. Alguien tiene que ayudarme ¿Pero quién? ¡Ya sé! «el gallo me va ayudar a separar a las lagartijas. ¡Sí!, él es un animal fuerte y poderoso, él tiene todas sus gallinas bajo control. ¡Él sí me va ayudar! Y dirigiéndose a él le dijo:

Oye, gallo, hay dos lagartijas que se están peleando hace mucho tiempo en el pueblo, tenemos que hacer algo. Y el gallo le dijo: Pup, pup. ¡Y a mí qué me importa! ¿Dos lagartijas que pelean? « Pup, pup « No es mi problema, yo me ocupo de mis gallinas y el resto no me importa.

Durante este tiempo, las dos lagartijas seguían peleándose: Oye, qué pasa, qué tienes, qué quieres, te rompo la jeta, te tumbo de un combo. Suave, compadre, que te vas de boca, te piso la cola, te arreglo la cara. Te despacho de un solo cocacho.

Eres bien macho, me achoro y te «Y nuevamente se oyó: ¡Uyyyyy! Dijo el perro: ¡No, no, no! Tengo que encontrar a alguien que me ayude a separar a las lagartijas.

« ¡Ya sé! El buey, por supuesto. Es un animal fuerte y poderoso « ¡Sí! El buey me va a ayudar. ¡Oye buey! Hay dos lagartijas que se pelean desde temprano en el pueblito, hay que hacer algo. Y el buey, todo gordo, le dice:
Booo, booo. ¡A mí qué me importa! Dos lagartijas que pelean no es mi problema. Mira, yo me cupo de mis problemas y los problemas de los demás no son problema.

Uf, uf, uf. Durante este tiempo, las dos lagartijas seguían peleándose: Oye, qué pasa, qué tienes, qué quieres, te rompo la jeta, te tumbo de un combo.

Suave, compadre, que te vas de boca, te piso la cola, te arreglo la cara. Te despacho de un solo cocacho.

Eres bien macho, me achoro y te «Y nuevamente el perro dijo: ¡Uyyyyy! Tengo que encontrar a alguien para que me ayude a separar a estas lagartijas.
¡Ya sé! El burro, por supuesto, animal viejo, sabio e inteligente. ¡Sí! El burro me va a ayudar.

 

 

El perro se dirigió al burro y le dijo: Oye, burro, hay dos lagartijas que se pelean en el pueblo desde temprano, hay que hacer algo.
Y el burro contestó: Ijo, ijo. ¡A mí qué me importa! Dos lagartijas que pelean no es mi problema. Mira, si no dices nada, si no ves nada, si no escuchas nada« ¡No pasa nada!

Durante este tiempo, las dos lagartijas que peleaban en el techo de la choza, hicieron caer un poco de paja al fogón de la casa donde había una abuela que preparaba la cena.
De pronto hubo más fuego, seguía cayendo la paja al fuego, se generó más y más fuego y todo se incendió.

La gente del pueblo, viendo el desastre, se reunió para apagar el incendio. Cogieron al burro y lo cargaron con baldes de agua bien pesados para apagar el fuego. Terminado el incendio, en medio de los escombros, se encontró a la abuela muerta.

En este pueblo, cuando una persona muere, sus funerales duran una semana, participa todo el pueblo e incluyen fiestas y bailes, es una despedida de este mundo y los buenos deseos para su nueva vida.

Pero para poder sostener esa fiesta se necesita comida para alimentar a todo el pueblo, entonces cogieron al gallo y al buey, les cortaron el pescuezo y prepararon ricas comidas.

¿Y el perro? ¿Qué pasó con el perro?

Se fue a buscar al burro y cuando lo vio, le dijo:

Ya ves, burro. ¡Dos lagartijas que peleaban no era tu problema!

Pero el gallo se murió y el buey también. ¿Y a ti? Te duele la espalda de cargar tanta agua y hasta estás medio cojo porque te duele la cadera.

Así, pues, en este pueblo, cuando hay un problema que afecta a toda la comunidad, todos los habitantes tienen que reunirse para resolverlo, aunque los problemas sean un problema de lagartijas.

  • Porque los problemas de la minoría, son también los problemas de la mayoría”.

Por eso amigos, cada uno de nosotros pongamos un granito de arena para que esta sociedad no sea un “Cambalache”.

Saludos,

Noelia

 

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La discriminación rebaja como seres humanos a quienes la practican

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El sábado pasado me reuní con un grupo de amigas, íntimas, y la verdad la pasé genial.

De todos los temas que sacamos a luz, uno fue la música.

Para mí, la música es mágica.

La música tiene el poder de sacarme de un momento de melancolía, a uno de alegría. Y hablamos de los tipos de música.

Y bueno, aclaro- a mí por ejemplo, que soy apasionada de la Ópera, también de la música clásica, me gusta Cacho Castaña, Camilo Sesto, Nino Bravo, José Vélez. Pues interpretan temas que no morirán nunca.

Me parece que nada tiene que ver el nivel social, que hasta me permití decir, -porque me gusta casi toda la música-, ¡la cumbia me fascina!

Claro, en determinados momentos.

Si nos ponemos a pensar, por ejemplo, en un cumpleaños, en una fiesta de quince años, una reunión familiar, donde todos están dispuestos a poner música y bailar un poco ¿acaso no se escucha cumbia? No hay temas de antaño que nos hacen “mover el esqueleto”.

La música tiene el poder de transportar al ser humano a otro espacio. Una dimensión casi inexplicable. A mí me apasiona bailar, poner mi equipo musical al máximo volumen y hacer mis quehaceres. Y después, si puedo bailo. Siempre.

Me estimula. Es uno de mis tantos amantes. Porque amante no es un hombre necesariamente. No, no. Amante es eso que nos encanta, que lo hacemos con pasión. A mí escuchar música y bailar me acaricia el alma como creo ningún amante lo puede hacer, aparte de mi trabajo. Digo, porque supongo que un amante debería hacer eso…

Por eso, una de las discusiones, -si es que así podemos llamar a lo que pasó,- fue el gusto musical de cada una.

Claro, la cosa cambió cuando después de decir que me gusta la cumbia, aclaré que amo la Ópera. ¡Nadie entendía nada!

Porque insito como lo dije una vez: una persona no es buena, no es mala por sus gustos, sino por lo que hace y dice y practica con hechos a diario.

Y en mí, como dijo Oliverio Girondo (gran poeta argentino) que ya nombré alguna vez, me pasa lo que él dice:

“Yo no tengo una personalidad; yo soy un cóctel, un conglomerado, una manifestación de personalidades.

En mí, la personalidad es una especie de furunculosis anímica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad.

Desde que estoy conmigo mismo, es tal la aglomeración de las que me rodean, que mi casa parece el consultorio de una quiromántica de moda. Hay personalidades en todas partes: en el vestíbulo, en el corredor, en la cocina, hasta en el W. C.

¡Imposible lograr un momento de tregua, de descanso!

¡Imposible saber cuál es la verdadera!

Aunque me veo forzado a convivir en la promiscuidad más absoluta con todas ellas, no me convenzo de que me pertenezcan”.

Entonces pregunté: ¿la discriminación acaso no habla también de nosotros como sociedad?

 

 

¿Si a uno le hace bien una música, qué te importa mija lo que piensen los demás? ¿Hacés daño a alguien? -Le dije a una de ellas-.

Acaso: ¿Eso te hace mejor o peor persona?

Conclusión:

Aprendamos a no discriminar y seamos más sinceros, a esta sociedad le falta menos hipocresía, amor, unión, trabajo, concepto de equipo, de no mirar de soslayo porque el otro no es como yo, ni yo soy como el otro.

¿Quién es Noelia o nadie para juzgar al otro?

Claro, siempre y cuando se tenga claro que los derechos de uno terminan donde comienzan los de los demás. ¿No?

Por eso, hoy dejo dos videos y ninguno es mejor que otro. Son calidades, expresiones muy, muy diferentes. Habla de cada uno, pero ¿por qué la discrimación?

¡Conozco a tantas personas, que se suponen son muy cultos, y escuchan música clásica, Ópera, y dejan tanto que desear como seres humanos! Y también conozco a muchas otras que aman la cumbia, la salsa, y son excelentísimas personas…

Hay que pensar en la esencia de la persona, y no juzgar, por nada del mundo. Simplemente, porque no somos quienes para hacerlo.

Saludos y gracias por todas las participaciones que recibo en cada uno de mis post.

Noelia

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La sociedad uruguaya: Criticamos mucho, pero ¿predicamos con el ejemplo?

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Hoy voy contarles algo que me pasó cerca de las nueve menos veinte de la mañana, justo cuando partía hacia mi trabajo.

Frente a mi casa, tengo un contenedor de basura, grande, como casi todos ellos, y ya no es la primera vez que pasa, no.

Cuando me acerco un señor estaba orinando justo en donde se encontraba el contenedor. Por supuesto, tuve que caminar con la bolsa de basura en mano, una cuadra más, para depositarla allí.

No me sorprendí al ver que alrededor de este había desparramado todo tipo de residuos, y al apretar el pie del contenedor para depositar mi bolsa, el mismo se encontraba vacío.

 Esto da para pensar, y mucho. No es la primera vez que me sucede. ¿Qué nos pasa a los uruguayos? ¿Cómo puede ser que en cada esquina haya papeleras, las calles, y especialmente nuestra principal avenida (18 de Julio) esté tan sucia?

¿Nos refleja a nosotros como personas? ¿Eso queremos de nosotros? ¿O cada cual en su casa tira los residuos en el piso?

Lamento tanto tener que vivir esto a diario, y aquí no se trata de tirar culpas a instituciones que, si bien dejan -no mucho-, ¡muchísimo que desear! no solamente en el tema de la basura, sino en cientos de temas, nosotros como sociedad ¿no podemos hacer nada? ¿O el pensamiento en general es: “ya que está todo sucio, total qué me importa”?

Y esto es solo un tema, no menor. Pero, ¿qué pasa con la inseguridad, la suba de impuestos, la suba de productos básicos, no hablo de lujos, ¡no!, sino de cosas básicas y esenciales para el diario vivir?

¿Qué pasa que hay cada vez más personas tiradas en la calle, como si fueran perros? Aunque conozco perros que llevan mejor vida.

¡Qué nos pasa, por Dios!

 

No me parece un tema menor el de la seguridad, o más bien inseguridad que se vive.

Tengo una sobrina de veinticinco años, y a las tres de la tarde, en plena Plaza Cagancha, la asaltaron. Fue una desgracia con suerte, pues le pidieron una bolsa que traía en la mano.

Le pregunté si no había gente alrededor, y su respuesta fue:

 - “Tía Noelia: ¡claro que había gente alrededor! La heladería (que no daré el nombre pues no publicito a nadie), pero se imaginarán todos a la que me refiero… estaba llena. Repito: ¡a las tres de la tarde!

 Fue tal la indignación que sentí, porque parece que todo el mundo se lava las manos ante el problema del otro, sin pensar que algún día pueden estar en su lugar.

Nadie ayudó a mi sobrina, nadie se acercó. ¡Nadie! y según ella, hubo muchas personas que sintieron y vieron lo que estaba pasando.

Nos estamos convirtiendo en personas no solidarias, mi sobrina la sacó bastante barata, y no precisamente porque no le arrebataron su cartera, sino porque no le hicieron daño.

¿Pero el mal momento, quién se lo quita?

¿Y el daño psicológico? Porque ahora, siente miedo al salir a la calle. ¿Dónde se vio?

 Dejo aquí una pequeña fábula, para que por lo menos, aunque sea a una persona que la lea le guste, y piense. Juro que con eso me sentiría satisfecha:

 A mí en lo personal me encantó. Quiera el cielo que a ustedes también les agrade y los haga reflexionar como a mí.

 

 

“El ratón y la ratonera”

 

“Un ratón, mirando por un agujero en la pared, ve a un granjero y su esposa abriendo un paquete.

 

Sintió emoción imaginando qué podría ser lo que contenía. Quedó aterrorizado cuando descubrió que ¡era una ratonera!

 

Fue corriendo al patio de la granja a advertir a todos:

 

“¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera en la casa!”

 

La gallina, que estaba cacareando y escarbando, levantó la cabeza y dijo:

 

- Discúlpeme Sr. Ratón. Yo entiendo que es un gran problema para usted, más no me perjudica en nada, no me incomoda.

 

El ratón fue hasta el cordero y le dice:

 

- ¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera!

 

- Discúlpeme Sr. Ratón, pero no hay nada que yo pueda hacer, solamente pedir por usted. Quédese tranquilo que será recordado en mis oraciones.

 

El ratón se dirigió entonces a la vaca, y la vaca le dijo:

 

- Pero, ¿acaso yo estoy en peligro? Pienso que no…. es más … Estoy segura que no.

 

Entonces el ratón volvió a la casa preocupado y abatido para encarar a la ratonera del granjero.

 

Aquella noche se oyó un gran barullo, como el de una ratonera atrapando a su víctima. La mujer del granjero corrió para ver lo que había atrapado. En la oscuridad, ella no vio que la ratonera atrapó la cola de una cobra venenosa. La cobra mordió a la mujer.

 

El granjero la llevó inmediatamente al hospital. Ella volvió con fiebre. Todo el mundo sabe que para alimentar alguien con fiebre, no existe nada mejor que una sopa.

 

El granjero agarró su hacha y fue a buscar el ingrediente principal: la gallina.

 

Como la enfermedad de la mujer continuaba, los amigos y vecinos fueron a visitarla. Para alimentarlos, el granjero mató el cordero. Pero la mujer no se curó y acabó muriendo.

 

Y el granjero entonces vendió la vaca al matadero para cubrir los gastos del funeral.

 

MORALEJA: la próxima vez que escuches que alguien tiene un problema y creas que como no es tuyo no le debes prestar atención…. piénsalo dos veces.”

 

 

 

 Les dejo un video que me conmovió hasta las lágrimas: ¡ un verdadero ejemplo de solidaridad!

 

 

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