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Soy cositera

Sábado, 9 de abril de 2011

baulLa mamá de Juan solía decir que hay gente cositera. Ella hablaba de aquellos que se definen por lo que tienen, pero fundamentalmente refiriéndose a cosas de valor.

Yo soy una cositera, pero de otra especie, de la variedad cositera juntapuchis melancoliquis , que es aquella que tiende a acumular objetos testimoniales de las experiencias más variadas, calculo que como forma de intentar asir esos momentos, de evitar que la vida los conduzca por las ignominiosas sendas del olvido. No me gusta archivar los recuerdos en una caja para abrir cada tanto (ojo, de esas también tengo) sino que necesito que las cosas anden en la vuelta (caos asegurado). Cuando mi amiga se fue a vivir al exterior y vació su alacena me dio sus yuyos y semillas: yo las tuve a la vista, sin usarlas, todos los años que estuvo fuera porque eran una forma de pensar en ella cada vez que me hacía un tecito.

Como todas las ramas vienen siempre de algún tronco, me puse a  revisar un poco de donde viene el cositerismo que me adorna.

Mi mamá (pobre mi vieja, ella sostiene que ya no me quedan culpas que encajarle) es una de ley: el living de su casa es un museo, con cosas que tienen entre 100 y 120 años. Ojo que no hablo de adornos de plata o muñecas de porcelana antigua, como decía aquel aviso, sino de recortes de diario, cartas, pedazos de prendas, juguetes de madera hechos a mano, huesos de gliptodonte que conviven con el fósil de la primera galleta mordida por mi hija en una hermosa vitrina que me conmueve de mirarla.

Encontrada aquí la primera patita del gen (con perdón de los que saben), seguimos para el otro lado, mi padre. Tentada estaba de decirte que el no era cositero,  porque es verdad que no guardaba cosas. Cuando murió me fui a su casa, allá en el norte argentino y quise traer algo que le perteneciera para que me rodeara. Me traje una camisa y la tierra en los zapatos con los que pisé su tumba porque salvo sus lentes y su computadora, el  tenía muy pocas  cosas. Yo si guardo  y tengo en mi alacena la lata de caballa que compró la última vez que estuvo en mi casa, que a estas alturas más que un recuerdo es un experimento armamentístico, porque no quieras saber el relajo que va a meter cuando explote.

Que no guardaba cosas, te dije, pero me equivoco: mi viejo guardaba, en el frondoso mundo de su memoria, tantos recuerdos, historias, nombres, tantas vidas e imágenes como nadie que yo conozca.

No me ofrezcan canje por horas de terapia que ya me vengo dando cuenta  de que, así como en mi cuerpo no cabe toda la comida que quisiera comer, no hay casa posible para todas las cosas que quisiera guardar. Puesta en la disyuntiva de si alquilar un depósito o un nuevo hogar para mis memorias  o empezar a tirar, elegí el camino convencional, porque como dice Brassens, a la gente le sienta mal que haya un camino personal.

Pensando en el futuro les cuento que quiso el destino que me fuera a casar con un cositero  de la variedad juntapuchis paralgovaservirens, que son aquellos que no guardan por necesidades afectivas sino prácticas. Gente que se cree habilidosa, variantes criollas de Mc Gyver que supone que el con el pendorcho que sobró de la instalación de la antena podrá fabricar la junta que va en el coso del bidet. Utópicos de la más alta alcurnia.

Tenemos en común mi marido y yo alguna memoria ancestral de la escasez, así que no solo guardamos p

ara recordar o porque para algo va a servir sino para tener. Estamos en proceso de entender que con ese fin mejor guardar lingotes de oro y no los tarros de los helados Conaprole , pero bueno, todo proceso tiene su comienzo.

Con este panorama podrán imaginarse ustedes el hermoso jardín que tenemos.

Hagamos un rápido inventario:

Mis cuadernos de la escuela (ni hablar que también los de mis hijos). Al principio los guardaba porque podrían servirle a ellos (demencial), luego para mostrarles cómo era yo a su edad (ni que les importara).

Mi túnica de sexto firmada.

Los tickets de las entradas y programas del teatro, conciertos, museos visitados entre los 14 y los  21 años.

Las tarjetas de navidad y cumpleaños recibidas.

Algunos boletos de ómnibus.

Un cuaderno de filosofía a través del cual Silvia y yo “hablábamos” en los camarines de La Máscara.

Un papel plateado de cigarrillo donde me declararon amor.

Una escuadra de madera que usé de 1º a 4º, con las firmas de mis amigos.

Las anotaciones de canasta, carioca y generala de varios partidos en las que se demuestra que juego por pura diversión porque soy de madera.

Dibujitos de mis hermanos, sobrinos e hijos

Papeles de regalo de todas las cosechas.

Latitas de galletas y bombones, que tienen la maravillosa potencialidad de servir para guardar “cositas”.

Aquellos tarritos en los que venían los rollos, que son útiles para guardar tornillos (sobre todo los que se nos salen tan seguido).

Jarras de vidrio de cafeteras que no funcionan y cafeteras que funcionan pero a las que se les rompió la jarra, obviamente  con incompatibilidad de caracteres.

Licuadoras sin vaso y vasos sin licuadoras.

Antenas parabólicas de todos los tamaños, si los Sres. de la URSEC gustan pasar.

Masajeadores de  mano, de pie, de espalda, que vibran y dar calor.

Los tarros metálicos de NESCAU porque algún día vamos a hacer un robot (por dio!)

Restos de pintura de todos los colores y años, comenzando con los de las cuevas de Altamira.

Los corchos de las botellas de vino consumidas, porque son un lindo adorno y las botellas porque vamos a hacer una barra con los restos de nuestras tenidas.

Los recibos de pago de consumos y  tarjetas de crédito desde 1992, porque mirá que estos son unos bichos (la tipa no conoce la prescripción).

Las colillas de agua viejas. Hubo que sacarlas y reemplazarlas por otras, pero de todas formas, quien te dice que algún día haya que ponerle los brazos al robot  ese que vamos a hacer con las latas de nescau y nos sirvan para los deditos.

Las lámparas bajo consumo desculadas. No tengo conocimiento.

Un floppy disk de 5 ¼

Paro acá y arranco para el garaje. Me convencieron. Hoy hago un destrozo.

Buen fin de semana para todos!

Les dejo un tema musical: Soy un juntapuchos. De Leo Masliah



17 Respuestas to ' Soy cositera '

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  1. La_Flore dice,

    el abril 9th, 2011 a las 10:59

    Otras cosas que se guardan: las agendas de todos los años…

  2. La Flaca dice,

    el abril 9th, 2011 a las 11:27

    Si…olvidé poner en mi comentario de Face que TAMBIEN guardo las agendas de todos los años…para qué?? Si cuando he necesitado buscar algún dato no lo encuentro o caducó!
    Mirá que éramos fans de Leo…y mientras cantábamos la del juntapuchos íbamos guardando y guardando cositas en cajas y cajitas… :)

  3. Carlos López dice,

    el abril 9th, 2011 a las 13:56

    Sin perjuicio de coincidir con mucho de su relato, puedo contribuir con una multitudianria colección de cargadores y transformadores, con todos los piripichos posibles que, infelizmente, no hay donde enchufarlos pero que hay que guardar porque no sea que un día uno los necesite y no los tenga. Como se ve que se aburren, se han dedicado a enrosacarse entre sí, formando una madeja inextricable, parecida a un nido de serpientes. De modo que, los he encerrado en un tapper y escondido, no sea cosa que un día crea que los preciso para algo y deba desenredar la galleta.

  4. La Flore dice,

    el abril 9th, 2011 a las 16:03

    Buenísimo Carlos! de esos también tengo. Yo los encerré en una lata de panettone, que es opca y no se ve para adentro, jaja

  5. Virginia dice,

    el abril 9th, 2011 a las 16:52

    En casa somos los cuatro cositeros! Lo peor es que cuando uno se decide a tirar algo, el otro le pregunta: estás seguro de que no sirve para nada? Victoria vuelve con los envoltorios de las cosas que merendó en la escuela. A stefano le dio por desarmar los juguetes rotos y Piero me dijo que guardara las partes sanas porque podían servir para algo y ahí están en una cajita…De piripichos ni hablemos y papelitos, fotos, agendas, cajas de fósforos, ganchitos que no tienen máquina pero capaz que algún día compramos una en la que sí sirven y en el living de mi casa vuelan por todos lados manualidaddes hechas por los niños, dibujitos, etc. Pero ahora me siento acompañada por un montón de gente cositera y soy feliz!!!

  6. Vicky dice,

    el abril 9th, 2011 a las 18:40

    En mi casa yo soy la anti-cositera, pero mi amado concubino es un cositero de la misma especie que tu esposo. Así, hace 6 meses que vivimos juntos y tenemos: 8 mts. de tela naranja (para almohadones, cortinas, manteles, o vaya a saber uno para qué), diarios varios desde el 2000 (“porque me gusta releer las noticias”), toallas de Mickey Mouse (por suerte también tenemos nuevas y de adultos), frascos de café, cajas de helado de ésas blancas de Crufi, agendas de años anteriores (es una obviedad), lapiceras que no funcionan (todas acumuladas en una caja de un regalo ya abierto), frascos de desodorante y perfume (“en algún momento se me puede terminar y siempre se les puede sacar un poquito”), 3 pares de championes “para trabajar” (en la construcción, aunque mi amado sea médico) y ….. una multitud de cosas “indispensables”.

  7. silvia garcia dice,

    el abril 10th, 2011 a las 3:27

    Yo a lo que mas me apego es a las fotos, fui heredando casi todas las fotos de la familia, y las miro bastante seguido, siempre digo que es lo primero que salvaria en una emergencia (después de mi marido y mascotas, obvio). Con respecto a las demás cosas, limitaciones de espacio me llevaron a guardar menos. Los objetos que guardo los tengo cerca, entrevero los “recuerdos” con lo mio, una cartera que era de mi mamá, con las mias, algunos de sus cubiertos, con los mios, una bufanda de mi abuela, entre las mias, el llavero de mi abuelo, con el mio y así. Eso me hace tenerlos presentes, pero no con tristeza, sino como algo dulce, no se como explicar.

  8. La_Flore dice,

    el abril 10th, 2011 a las 13:12

    Lo mejor de todo Silvia es que no hace falta explicarlo. Yo lo siento como un abrazo.
    Lo mejor de mi cocina es un gran mueble abierto en el que tengo los platos y tazas de diario, al alcance de la mano, la vajilla de la mama de mi marido, el costurero que le regaló mi madre niña a mi abuela y las frutas y verduras del día: Ahí se sintetiza lo que creo que somos, un poco de lo que heredamos, otro de lo que construimos y un presente absoluto y perecedero como una manzana.
    Gracias a todos por los posts. Otro abrazo es leerlos.

  9. La Baldi dice,

    el abril 11th, 2011 a las 12:51

    Cositera, si, era cositera, lo mio era guardar papeles todos los que te puedas imaginar, deformacion profesional, todo respaldado. Hasta que un compañero (te imaginaras quien) , todos los dias me decia Laurita oficina sin papeles, oficina sin papeles. Y fui incorporando esto tanto en lo laboral como en lo personal.. Soy la pica papeles de mi casa, todos me temen porque rompo y tiro todo.
    jajaj, buenisimo como siempre tus relatos me endulzan la vida

  10. Juan Luis dice,

    el abril 11th, 2011 a las 13:03

    Querida Flore: excelente la nota. Incluidos los comentarios, muy disfrutable. Creo que el apelativo de “cositero/a” no está restringido a una minoría nacional. No se trata sólo de una clasificación sociológica minoritaria en nuestro país. Habría que comenzar a aceptar que es un componente inseparable de la idiosincrasia uruguaya. Es una “religiosidad” nacional que no sólo se desenvuelve en la intimidad del hogar. Domingo a domingo la mayoría de la población renueva su compromiso “cositero” en los templos al aire libre de Tristán Narvaja, Pajas Blancas e innumerables ferias vecinales. Espero que el estudio de este rasgo nacional no se limite a esta nota y sus comentarios. Flore y lectores, hay que profundizar en las consecuencias de este rasgo en el espíritu nacional..-

  11. Sole dice,

    el abril 11th, 2011 a las 16:14

    Flor,
    Como la genética no falla, yo también soy cositera, quiero creer que una cositera en rehabilitación.
    Estoy evaluando desde hace un mes aproximadamente deshacerme de:
    -todo papel, artículo, material de estudio que pueda ser encontrado en internet (medio mucho mas atractivo e hipoalergénico para mis hijas q revisar los libracos y cuadernuchos de mamá)
    -los cassettes, salvo los de las bandas de amigos del liceo, en alguno habrá alguna cursi canción de amor inspirada en quien escribe.
    -los botones pasados de moda que tengo guardados por las dudas que puedan servir de ojos para las muñecas de trapo que mis hijas no confeccionarán (y yo tampoco).

    Respecto a mamá, te olvidaste de “pajarito”.
    También de los dos microondas rotos (uno la plaqueta y el otro no se que) que escondí el sabado pasado y casi me descadero en la tarea, además de la cafetera rota que le hice tirar, porq me tenia podrida esa mezcla de museo con taller q se estaba volviendo el living de doña Nora. La cafetera sana con la jarra rota la tiró por error hace unos meses, son los riesgos de ser un cositero desmedido con esporádicos arrebatos de descositerismo.

    Besos,

    Sole

  12. Anónimo dice,

    el abril 11th, 2011 a las 17:32

    Buenismo , es tal cual , aunque yo en la mudanza me puse las pilas para eliminar todas “cositas” irrelevantes ,que fueron muchas , las que no me recuerdan a ningun hecho especial ,las demas se mudaron conmigo y a estas trate de darles utliidad … pero pasado el tiempo , justo he necesitado alguna “cosita” que justo la habia desechado. Asi que ahora soy cositera nuevamente.

  13. La Flore dice,

    el abril 11th, 2011 a las 21:21

    Gracias a todos!
    Sol: no me olvidé de “pajarito”, me acordé muy especialmente, pero no se si el mundo está preparado para comprender a una familia que tiene en el living de la casa un cráneo!

  14. Angelita dice,

    el abril 13th, 2011 a las 17:45

    Es terrible tener la adicción del cositero. Guardo cosas que ya tenía mi madre guardadas, o sea que tienen mil años !!!! Una de mis hijas y mis nietas, por su lado, tiran todo, todo !!! Mi otra hija y sus hijos, sobretodo mi nieta mayor, pobrecita, sale a la bisa, a la abuela, a la madre y yo que se quien más …. !!! pero somos felices asi, verdad ???

  15. Moca dice,

    el abril 16th, 2011 a las 19:14

    Soy un Juntapuchis Paralgovaservirens MC Gyver símil!
    Colillas usadas?!? Unas veinte, de todo largo y material posible. Tarritos y tarros de Nescau?? Muuuuchos! Con clavitos, tornillitos, tuercas, arandelas, cueritos, resortes, tacos, conectores, fusibles, etc…
    Papeles de regalos? Nunca necesité comprarlos para un regalo de ultimo momento.
    Lamparas de bajo consumo quemadas? A unas se les quema el circuito, y a otras el filamento. De dos “quemadas” armo una “nueva”.
    Microondas rotos? Solo guardo los platos y sus motores,los magnetrones, transformadores, ventiladores, etc..
    Los Floppys de 5 y 1/4? Como su capacidades pequeña, ahora son mis nuevos Porta-DVDs!!!
    La_flore, me encanto tu publicación!

  16. La_Flore dice,

    el abril 16th, 2011 a las 22:58

    Chas gracias! Pasa cuando quieras!

  17. jazzing dice,

    el abril 17th, 2011 a las 13:34

    Muy bueno lo de “cositero”.
    Ya lo apunto en mi cuaderno de novedades.
    Creo que tengo unos veinte cuadernos, no se donde los puse, pero si los necssito algun dia, los busco.
    Deben estar junto con la pila de suplementos dominicales de El Dia en el garaje, desde el año 1960 sin que me falte un domingo hasta 19… (no me acuerdo).
    Los voy a leer, claro . . . todo a su tiempo.
    Todavía me falta ordenar lo que me traje del baúl del galpon de mi abuela en la ciudad de Minas.Y terminar de ordenar el bibliorato de las cartas de mi papá a mi mamá cuando eran novios.
    Voy a cumplir 70 . . . Chau (ah ! les recomiendo levantar todas las arandelas y tornillos que se encuentran en la via publica; siempre sirven)

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